"El papa Francisco dijo que para ser cristiano hay que ser revolucionario y yo soy revolucionario", así lo afirmó el presidente de Bolivia, Evo Morales, tras participar de la misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en la playa de Copacabana.

"Quiero agradecerle a la presidenta Dilma Rousseff por la invitación para participar de esta solemne misa, tan importante no sólo para Brasil sino para América Latina y el Caribe", dijo el mandatario en declaraciones a la prensa argentina, al retirarse del palco oficial.

El mandatario boliviano contó que le gustó cuando Francisco dijo en uno de sus discursos en Río que "sin miedo hay que servir al pueblo y ser generoso como era Cristo".

Asimismo, remarcó el "mensaje de paz, hermandad y solidaridad, con justicia social" que transmite el argentino Jorge Bergoglio.

"A mí me encanta, como a todos, que sea argentino", añadió en las declaraciones a la prensa.

Morales participó junto a sus pares de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; de Brasil, Dilma Rousseff; y de Surinam, Desire Bouterse, de la misa de cierre de la JMJ.