El ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso apoyó la iniciativa del gobierno uruguayo para despenalizar la venta de marihuana. Lo hizo en una carta difundida en varios medios destacados del mundo, en su calidad de presidente de la Comisión Global de Políticas de Drogas

Cardoso recuerda que desde su cargo hizo “un llamado público a despenalizar el consumo de drogas y a experimentar con modelos de regulación legal”, por el “reconocimiento de que el prohibicionismo ha fracasado en muchos niveles. Durante demasiado tiempo, éste ha implicado el desaprovechamiento de inestimables recursos gubernamentales, que poco han beneficiado a la seguridad pública y la salud”.

Cardoso argumenta que las medidas de legalización “socavarán el poder del crimen organizado salvaguardando la salud y la seguridad. Por esta razón, creo que la propuesta de regular la marihuana en Uruguay es digna de seria consideración”.

“Hay una serie de factores de los que se concluye la necesidad de un control regulatorio en Uruguay y muchas otras partes del mundo; en particular, que los usuarios se encuentran atados al mercado negro criminal. Estas personas son efectivamente conducidas a un mercado ilegal de venta al por menor que no rechaza la venta a menores de edad, ni expresa preocupación por las personas que desarrollan consumos problemáticos, ni certifica el producto según requisitos sanitarios, y envuelve la cadena de suministro en un contexto de violencia y delincuencia”, escribe el ex presidente de Brasil.

Además, Cardoso indica que “el propio mercado genera preocupaciones adicionales. Los ingresos de este mercado sustentan una economía informal, cuyo alcance sólo puede ser adivinado. Los informes oficiales han estimado que el tamaño del mercado de la marihuana en Uruguay ronda entre 30 y 40 millones de dólares anuales. ¿Cuánto de este dinero es utilizado para corromper a las fuerzas de seguridad a lo largo de las fronteras de los países de origen? ¿Cuánto de este dinero es utilizado para sobornar a la policía o es blanqueado a través de instituciones financieras? ¿Cuánto para comprar armas y financiar agrupaciones delictivas?”.

“Estas preocupaciones no son consecuencia del consumo de drogas. Son consecuencias de una política que no acepta las condiciones del mundo real. La propuesta de regulación que se debate en Uruguay no parece centrar sus esfuerzos en la generación de ingresos, sino más bien en la promoción de la salud y la seguridad pública. Pero también es lógico que esta propuesta pueda ser una adición por sustracción. Simplemente tomar el dinero del mercado negro sería un beneficio en sí misma”, subraya Cardoso, que finaliza expresando su deseo de “adherir públicamente a la plataforma de Regulación Responsable”.