Lima, EFE. El fiscal de Perú, José Peláez, viaja este martes a San José para reunirse con su par costarricense, Jorge Echevarría, en el marco de la investigación sobre los presuntos vínculos del expresidente peruano Alejandro Toledo con una empresa utilizada por su suegra para comprar inmuebles por casi US$5 millones.

Peláez viaja con la fiscal Elizabeth Parco, a cargo de las pesquisas por presunto lavado de activos contra Eva Fernenbug, la suegra de Toledo (2001-2006), otro fiscal anticorrupción y su edecán, informó a Efe un portavoz del ministerio Público.

Fernenbug, de 85 años y nacionalidad belga, compró una lujosa casa y una oficina en Lima el 2012 con un préstamo otorgado a la empresa Ecoteva, fundada por ella y un empresario amigo de Toledo, Josef Maiman, en Costa Rica, según las denuncias de la prensa local que son investigadas por la Fiscalía de Perú.

Sin embargo, Maiman explicó después a la Fiscalía peruana que él hizo las compras con su dinero por una conveniencia tributaria.

El fiscal de la Nación se reúne la noche de este martes, apenas llegue a San José de Costa Rica, con el fiscal general de ese país, y su retorno a Lima está previsto para el jueves 29 de agosto, agregó la fuente.

La esposa de Toledo, Elianne Karp, fue quien coordinó la adquisición de los inmuebles en Lima y el exmandatario estuvo en Costa Rica cuando se constituyó Ecoteva, según denunciaron varios medios peruanos.

El ex presidente peruano tiene una investigación fiscal abierta en Lima por presunto enriquecimiento ilícito sobre este caso, a raíz de la cual se ha ordenado el levantamiento de su secreto bancario y reserva tributaria.

Al ofrecer sus declaraciones a la fiscal Parco en julio pasado, Toledo afirmó que no tiene "vinculación alguna con estas compras inmobiliarias" y que tampoco tiene "cuentas corrientes o de ahorros, o de cualquier otro tipo en Costa Rica".

Desde que se conoció este caso a inicios de año, Toledo dio varias versiones sobre el origen del dinero utilizado en la compra de la casa y la oficina en Perú.

Inicialmente, Toledo dijo que su suegra, que no vive en Lima, como tampoco el expresidente ni su esposa, compró la residencia en una de las zonas más exclusivas de la capital peruana con sus ahorros y con dinero que recibió por ser superviviente del Holocausto nazi.

Posteriormente, la prensa peruana reveló que las adquisiciones se hicieron a través de la empresa Ecoteva y después se conocieron las explicaciones que dio Maiman a la Fiscalía peruana.