Santiago. El ex mandatario y candidato oficialista Eduardo Frei espera convertirse el domingo en el nuevo presidente de Chile y en el quinto gobernante consecutivo de una alianza de centroizquierda que ha estado en el poder desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990.

Pero Frei, un militante del partido Democracia Cristiana, no llega en la mejor posición a la segunda vuelta de la elección presidencial, pues el magnate de la derecha opositora Sebastián Piñera asoma con una leve ventaja, según un reciente sondeo.

El ingeniero de 67 años está confiado en que logrará un triunfo, tras recibir el apoyo de los dos candidatos de izquierda que no pasaron a segunda vuelta, unidos por la idea de que la derecha y los colaboradores de Pinochet no lleguen nuevamente al poder.

"En la época de la dictadura se diezmó la población y pudimos comprobar el miedo y el terror. (Buscamos) dar una señal potente de lo que queremos para Chile: un país sin discriminación", dijo Frei esta semana tras recibir el apoyo del ex candidato Marco Enríquez-Ominami.

Hijo del carismático ex presidente Eduardo Frei Montalva, sólo hace unas semanas se enteró que de acuerdo a las últimas investigaciones su padre fue asesinado durante la dictadura.

Eduardo Frei fue presidente entre 1994 y el 2000, electo con 57,9% de los votos, aunque dejó el cargo con un bajo 28% de aprobación en medio de la crisis asiática.

Su gestión estuvo marcada por numerosos viajes en los que sentó las bases de varios acuerdos comerciales que dieron a Chile el perfil de un país aislado geográficamente pero integrado al mundo a través de sus exportaciones.

Durante su período de gobierno, el país se integró como miembro asociado del Mercosur, firmó un Tratado de Libre Comercio con Canadá y pasó a formar parte del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), potenciando a Chile como una conexión clave en la cuenca oceánica gracias a su extensa costa.

En el 2006, Frei fue elegido senador por el oficialista Partido Democratacristiano.

Se reconoce como aburrido, aunque asegura que su estampa seria y oratoria monocorde están a la altura de un presidente.

En 1967 se casó con Marta Larraechea con quien tiene cuatro hijas. Es católico, ingeniero civil con estudios en Italia, acérrimo seguidor del club deportivo Universidad de Chile y un ávido golfista.

En una eventual nueva gestión, ha prometido continuar con las políticas económicas de los gobiernos previos, marcada por una fuerte apertura al mercado y por la presencia del Estado en áreas de supervisión clave.

También busca ampliar las políticas de integración social de la actual mandataria, Michelle Bachelet, que intentan achicar la enorme brecha entre ricos y pobres.