Lima, Xinhua. El ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) muestra "síntomas de una depresión agravada", dijo este domingo su hija Keiko un par de días después de que el actual jefe de Estado peruano, Ollanta Humala, negara a su antecesor un indulto.

Keiko Fujimori, quien regresó a su país la víspera de Estados Unidos, dijo que halló con "síntomas de depresión agravada" a su padre, quien cumple condenas de cárcel -hasta el 10 de febrero de 2032- por crímenes contra la humanidad y de corrupción.

La política peruana visitó -junto a su esposo y hermanos (Hiro, Sachi y Kenji)- a su padre en el centro de reclusión en la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) de la Policía Nacional del Perú, siete kilómetros al este de Lima.

El viernes pasado, Humala anunció que decidió negar un indulto a Fujimori, tramitado desde el año pasado por su familia que esgrimió la supuesta mala salud del ex gobernante como argumento para que éste pudiera recibir la gracia presidencial.

La hija mayor de Fujimori y lideresa del partido Fuerza Popular (FP) dijo al respecto que su familia y los partidarios del fujimorismo están indignados y tristes por la negativa del presidente Humala de otorgar el indulto humanitario al ex mandatario.

Pero anunció que su partido seguirá buscando alternativas para que Fujimori, de 74 años, salga en libertad y no muera encerrado como sus enemigos desean.

Sin embargo, este domingo Humala dijo que el tema de Fujimori es "capítulo cerrado", tras participar en una maratón a favor de enfermos con síndrome de Down, que se desarrolló en diversas arterias de la capital peruana.

El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Juan Jiménez, también se pronunció sobre el tema e invocó a los fujimoristas a actuar con responsabilidad.

El pasado viernes el presidente peruano y el ministro de Justicia, Daniel Figallo, dieron a conocer la decisión de denegar el indulto humanitario a Fujimori, al atender las recomendaciones de la Comisión de Gracias Presidenciales que señalaba, entre otros puntos, que el ex mandatario no era víctima de ninguna enfermedad terminal.

La Comisión de Gracias Presidenciales agregó que Fujimori tampoco mostraba arrepentimiento por los delitos por los cuales fuera sentenciado, autoría mediata en homicidios calificados, corrupción y allanamiento de vivienda.

El 7 de abril de 2009, la Corte Suprema de Perú condenó a Fujimori a 25 años de prisión tras hallarlo culpable de ser autor intelectual de los homicidios, lesiones y secuestro en las matanzas de estudiantes de La Cantuta y de Barrios Altos, que terminaron con 25 muertos de 1991 a 1992. Además de los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer Ampudia.

El 20 de julio de 2009, también fue sentenciado a otros 7,5 años de cárcel en un juicio por peculado doloso, apropiación de fondos del Estado, entre otros cargos.

En septiembre de ese año, fue sentenciado a seis años de prisión por espionaje telefónico, sobornos a congresistas y periodistas durante su gobierno, entre otros cargos.

Antes, en 2007, el ex presidente también había recibido condena de ocho años de cárcel por usurpación de funciones y abuso de autoridad.