El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron este sábado en La Habana, Cuba, que avanzan en la construcción de acuerdos sobre la participación política de la guerrilla cuando se alcance la paz.

"Paso a paso esperamos lograr este acuerdo para el fin del conflicto, paso a paso le estamos dando una oportunidad a la paz, nunca se había llegado tan lejos en las negociaciones de paz", dijo el jefe del grupo negociador, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, al concluir otro ciclo de pláticas en el Palacio de Convenciones.

"Discutimos de participación política con las FARC porque esperamos que a partir de la firma del acuerdo dejen sus armas se desmovilicen y se incorporen a la democracia", agregó el negociador, quien viajará este sábado a Bogotá para informar al presidente Juan Manuel Santos.

Por su parte, el jefe del equipo negociador de las FARC, Iván Márquez, leyó un documento en el que saluda los avances en el diálogo.

"Culminamos hoy un nuevo ciclo de conversaciones de paz en La Habana con avances significativos en la construcción de un acuerdo en torno al punto dos de la Agenda, referido a la Participación política. Estamos dando los primeros pasos en esa dirección", indicó.

Otro miembro del equipo negociador de la guerrilla, Ricardo Téllez, explicó que entre las garantías que exige el grupo armado para incorporarse a la vida política en primer lugar está que no maten a la gente, porque en Colombia no se puede hacer oposición política abierta.

Ambas delegaciones negociadoras entregaron un comunicado conjunto en el que informaron que en este ciclo se presentaron y discutieron propuestas sobre derecho y garantías de la oposición en general, en particular para los movimientos que puedan surgir de un eventual acuerdo de paz.

El diálogo de paz entra en receso, etapa en la que ambas delegaciones harán consultas para reanudar las conversaciones el 19 de agosto. Con Cuba y Noruega como países garantes y Venezuela y Chile como acompañantes, las conversaciones se iniciaron en noviembre último con una agenda de seis puntos.

La agenda incluye el desarrollo rural (ya consensuado), la participación política, las drogas ilícitas, el abandono de las armas, la reparación a las víctimas y los mecanismos de verificación y refrendación de lo pactado.