Londres. El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo el domingo que desea que el regulador financiero de Gran Bretaña realice una investigación especial sobre el banco estadounidense Goldman Sachs.

Brown, que se encuentra en medio de una dura campaña electoral, aumentó la presión sobre el banco más poderoso de Wall Street al acusarlo de generar una "bancarrota moral" tras reportes de que planeaba pagar enormes bonos a sus ejecutivos.

Goldman Sachs fue acusado el viernes de fraude por la Comisión de Valores (SEC por su sigla en inglés) de Estados Unidos por la venta de un sofisticado producto financiero, que según los cargos fue diseñado para caer en desgracia.

El banco dijo que la demanda estadounidense es "completamente infundada" y señaló que se defendería. "Quiero que se realice una investigación especial sobre el enredo de Goldman Sachs", declaró Brown a la cadena de televisión BBC.

"Hay cientos de millones de libras que han sido transadas aquí y parece que las personas no fueron bien informadas sobre lo que pasó. Quiero que la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés) lo investigue de inmediato", aseveró.

Brown sostuvo que algunos bancos que se verían afectados por la demanda evalúan acciones legales, en una aparente referencia a entidades financieras europeas que perdieron dinero con los productos diseñados por Goldman Sachs. "Trabajaremos con la Comisión de Valores de Estados Unidos", expresó el líder británico.

Una portavoz de FSA declinó hacer comentarios, indicando que jamás confirmarían o negarían que se encuentran indagando a una entidad.

El Partido Laborista de Brown está rezagado para las elecciones del 6 de mayo y una dura postura frente a los banqueros es popular entre los votantes, irritados por los altos bonos entregados a ejecutivos, especialmente aquellos pagados con fondos de rescates fiscales durante la crisis financiera.

La FSA es independiente a nivel operacional y el Gobierno británico no puede ordenarle que inicie una investigación.

La demanda civil contra Goldman Sachs en Estados Unidos representa la mayor crisis en años para la compañía, que emergió como el banco más influyente de Wall Street tras la debacle financiera.

Las acciones de Goldman cayeron 12,8% el viernes tras el anuncio de la demanda. La caída borró US$12.000 millones de valor de mercado y se transaron más de 100 millones de papeles, según datos de Reuters.