Londres. Gran Bretaña elevó este viernes su nivel de amenaza de terrorismo internacional a "severo" -el segundo en importancia-, desde "sustancial", informó el ministro del Interior Alan Johnson.

"El Centro Conjunto de Análisis de Terrorismo elevó hoy la amenaza del terrorismo internacional a Gran Bretaña de sustancial a severo. Esto significa que un ataque terrorista es altamente probable, pero debo destacar que no hay información de inteligencia que sugiera que algún ataque es inminente", dijo Johnson en un comunicado.

El gobierno no dio razones para la decisión, que se tomó después que Gran Bretaña y otros países elevaron las precauciones tras un fallido intento de atentar contra un avión en Detroit el día de Navidad.

Se espera que la elevación del nivel de alerta lleve a mayores medidas de seguridad en aeropuertos y edificios públicos.

El experto en seguridad Anthony Glees dijo que cree que la decisión de elevar el nivel de alerta tiene relación con la conferencia que se realizará la próxima semana en Londres sobre Afganistán, así como con datos de inteligencia de Estados Unidos.

"Creo que es muy probable que esta gente, ya sean miembros de Al Qaeda o asociados con Al Qaeda, piensen que habrá un gran impacto si se daña la conferencia sobre Afganistán", explicó Glees a la BBC.

El nivel de amenaza se cambió por última vez el 20 de julio del 2009, cuando pasó a sustancial desde severo. El 4 de julio del 2007 había sido cambiado de crítico a severo.

Ataques suicidas en julio del 2005 dejaron 52 muertos en el sistema de transportes de Londres. Desde ese momento, se desbarataron varios intentos de ataque.

Gran Bretaña, un cercado aliado de Estados Unidos, organizará una conferencia internacional sobre Afganistán que tendrá lugar el 28 de enero, que Londres dice podría dar como resultado un esquema para transferir responsabilidades para el control afgano en algunas áreas.

Entre los participantes estarán el presidente afgano Hamid Karzai, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, el secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen y la secretaria de estado de Estados Unidos Hillary Clinton.