Atenas. Una huelga nacional interrumpió este miércoles el funcionamiento de vuelos, trenes y ferries en Grecia, mientras miles se reunían en Atenas para protestar contra los planes de austeridad que buscan sacar al país de una crisis que ha remecido a la zona euro.

Llevando pancartas con la consigna "los mercados deben pagar por la crisis", los manifestantes se reunieron antes de una marcha hacia el Parlamento para protestar contra un congelamiento de sueldos, un alza de impuestos y el aumento de la edad mínima para jubilarse.

La policía griega lanzó gases lacrimógenos a un grupo de jóvenes manifestantes al costado de la marcha.

"Un grupo de 50 jóvenes intentó atacar el edificio de la universidad y la policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos para detenerlos", dijo un oficial de policía.

La participación en la huelga de 24 horas será un barómetro del apoyo de los ciudadanos a los esfuerzos del gobierno para apuntalar las debilitadas finanzas públicas, que han remecido a los mercados y preocupado a sus pares de la Unión Europea.

"Hoy los ojos de Europa están vueltos hacia nosotros, hoy nos estamos manifestando por la esperanza y el futuro (...) para cancelar las medidas", expresó a la multitud Yannis Panagopoulos, titular del sindicato del sector privado GSEE.

Esta es la primera huelga conjunta convocada por sindicatos del sector público y privado, los cuales representan a la mitad de la fuerza laboral de Grecia de 5 millones de personas, desde que el gobierno socialista ganó las elecciones en octubre.

La mayoría de las tiendas estaban abiertas, aunque algunos bancos cerraron sus puertas y el caótico tráfico de la capital estaba más tranquilo de lo normal. La bolsa de valores de Atenas estaba operando normalmente.

Multitudes en paradas de buses del centro de la ciudad se quejaban por la interrupción del transporte público y sólo los vuelos de emergencia desde y hacia Grecia estaban funcionando. Los ferries estaban paralizados y monumentos como la Acrópolis de Atenas también estaban cerrados.

"Estoy manifestando en contra del congelamiento de sueldos (...) porque otros se robaron el dinero y nosotros somos los que vamos a pagar", dijo Michalis Koroleos, un funcionario público de 36 años. "Ellos están reduciendo mis ingresos y yo tengo dos hijos que criar", agregó.

Presión europea.  En el centro de Atenas algunos no veían motivos para protestar. "No quiero participar en la huelga", dijo Dimitris Makrivellios, propietario de una gasolinera, de 62 años.

"¿La gente no es responsable también por esta situación? Nuestros problemas económicos nos conciernen a todos. ¿Por qué deberíamos hacer huelga?", agregó.

La huelga coincide con la visita de funcionarios de la UE que están evaluando si Grecia va camino a reducir su déficit de dos dígitos.

Las manifestaciones callejeras en Grecia suelen acabar en violencia, pero la reacción a las medidas de austeridad hasta el momento ha sido en buena parte pacífica.

"Pedimos al gobierno que no ceda a los deseos de los mercados, que ponga a las necesidades de las personas como una prioridad y adopte una combinación de políticas económicas y sociales que no conduzcan a la recesión sino a trabajos", dijo Panagopoulos.

Sondeos de opinión muestran que la mayoría de los griegos quieren dar al gobierno tiempo para que trate de poner fin a la recesión y la severa crisis de deuda del país.

Bajo el escrutinio de los diseñadores de políticas de la UE y de los mercados, el gobierno hasta el momento se ha negado a ceder a las demandas de los manifestantes. Granjeros han desmantelado los bloqueos de vías que erigieron semanas atrás sin haber obtenido concesiones.

El ministro de Finanzas, George Papaconstantinou, dijo este martes que el gobierno podría decidir más medidas para recortar el déficit tras charlas con los inspectores de la UE de visita en el país.