Colombia. Los principales movimientos sindicales de Colombia convocaron este martes a una jornada nacional de protesta contra las políticas económica y social del presidente Álvaro Uribe, que calificaron de lesivas para los trabajadores del país.

El presidente de la Confederación Nacional del Trabajo (CGT), Julio Roberto Gómez, dijo que la jornada de protesta consistirá en concentraciones y marchas de los trabajadores en las principales ciudades de Colombia se realizará el 26 de febrero.

"Es una protesta contra las medidas que se están adoptando en contra de la clase trabajadora, en cabeza de la Presidencia de la República, naturalmente esto tiene responsables, pero es que ahí también está el sector empresarial", aseguró a Reuters el dirigente sindical.

"Aquí no es que haya un demonio solo, sino que aquí hay un conjunto de gentes que están comprometidas en este deterioro de la calidad de vida de la población colombiana", agregó.

Colombia cerró 2009 con un desempleo urbano promedio de 13%, uno de los principales problemas sociales que enfrenta el gobierno.

La inflación alcanzó 2% el año pasado, la más baja en los últimos 54 años, y el gobierno decretó un aumento del salario mínimo de 3,64% para 2010 a unos US$261 actuales.

Los sindicatos sostienen que pese a la baja inflación el aumento no es suficiente para cubrir las necesidades básicas de vivienda, educación, salud y alimentación de un trabajador y su familia.

"La gente necesita trabajo, necesita estudio, necesita comer, vivienda, entonces por eso estamos llamando la atención de toda la clase dirigente de este país en la perspectiva de encontrar salidas", aseguró Gómez.

Los sindicatos también criticaron una reciente emergencia social que declaró el Gobierno para evitar un colapso en el sistema de salud y aseguraron que sólo incrementa los aportes de los trabajadores y disminuye la calidad de los servicios médicos y de hospitalización.

El movimiento sindical colombiano se ha debilitado en los últimos años por la escasa afiliación de los trabajadores, el creciente desempleo y la violencia contra los dirigentes, según han indicado las centrales obreras.

En el pasado los sindicatos convocaban a huelgas que paralizaban sectores estratégicos de la economía como el petrolero, el minero, las telecomunicaciones, la educación pública y la justicia.