El presidente del Perú, Ollanta Humala, señala, en una entrevista que publica este domingo el diario El País, que "hoy no se puede hacer invisibles a los pobres como hace cincuenta años".

"Yo siento que el poder me quiere aislar de la gente", afirma, y explica esta sensación al añadir: "me quieren poner un carro con seguridad, con chófer; nadie me toca; no huelo a la gente. Entonces yo no uso chófer, seguridad al mínimo, muchas veces salgo sin seguridad y cuando llego a un pueblo saludo a todos".

Cuestionado entonces si eso le ayuda a ser mejor gobernante, Humala prosigue: "me ayuda a mantener la sensibilidad y creo que sí, también a ser mejor gobernarte. Yo le digo, entro en un pueblo y me paso 10 minutos, 20 minutos saludando a todos, a todos los que puedo ¿no? y después subo al estrado. Hace 50 años podías invisibilizar a los pobres; hoy día no. Hoy día ellos son una fuerza y por eso ellos también deben de estar considerados en el presupuesto de la República".

En la extensa entrevista con el director del diario, Javier Moreno, hecha en Lima, el presidente peruano toca un número muy amplio de cuestiones.

En una de ellas, se le plantea su reciente petición de confianza a un grupo de empresarios -"sé que muchos de ustedes no votaron por mí", dijo entonces-, al tiempo que les aseguró que no iba a tomar decisiones que generen incertidumbre, y se le recuerda su alineamiento con Chile, Colombia o México en la Alianza del Pacífico, las economías, señala el entrevistador, que, junto a Brasil, con más claridad se han decantado por el libre mercado, la separación de poderes y las políticas de estabilidad en todo el continente "y no con Venezuela como algunos temieron".

"Estamos trabajando por un modelo de economía abierta, de mercado, pero también con un concepto nuevo, de la mano van el crecimiento y la distribución de la riqueza".

"Me refería yo", responde el mandatario, "a que hoy la economía global está pasando por un mal momento. Y el Perú, dentro de América Latina, viene liderando el crecimiento económico y esto a través de un esfuerzo que nos ha costado a todos los peruanos y que nos ha llevado décadas remontar la mala situación económica que vivimos en la década de los ochenta y parte de los noventa".

"Nosotros queremos generar un clima de confianza. Y les hice recordar a los empresarios peruanos que mi elección como presidente de la República trajo a los sectores empresariales ciertas dudas, ciertos miedos, porque en la campaña ellos no me conocían y creían que el Perú se iba a alinear en el bloque de los países del ALBA, cosa que no hemos hecho ni vamos a hacer", añade.

"Nosotros", prosigue, "estamos trabajando por un modelo de economía abierta, de mercado, pero también con un concepto nuevo, de la mano van el crecimiento y la distribución de la riqueza. A veces planteamos programas sociales que a determinados sectores no les suena como que la cosa está yendo bien e inmediatamente salen a cuestionar que nos estamos yendo para el otro lado".

La formación militar del presidente induce al entrevistador a cuestionar si ese sentido de la disciplina castrense, aplicado a la política, es lo que ha llevado a la izquierda al poder en el Perú por primera vez, "si se descuentan las dos experiencias del APRA con Alan García en el Gobierno, que no parecen contar como izquierda en el relato de Humala".

"Claro", responde. "Ellos han llegado al Gobierno con nosotros. Primera vez en su historia que llegan al Gobierno, con nosotros; que son ministros, con nosotros. Porque la izquierda cometió errores estratégicos en el Perú. Era una izquierda que acá, decían, cuando llovía en Moscú salían con sus paraguas. Eso lo he escuchado yo, mis padres son de izquierdas. Muy encasillada, tenían la soberbia de creerse los únicos intelectuales del país y despreciaban al resto porque no eran marxistas, una izquierda acartonada".

Y recuerda: "mientras otras izquierdas en América Latina llegaron al poder, en el Perú a lo máximo que llegaron fue a la alcaldía de Lima. Por sus propios errores. Hay intelectuales destacados y rescatables entre ellos, pero esto es así".

"Uno siempre quiere que las cosas vayan más rápidas y lo que hemos encontrado es un ritmo del Estado muy lento a nuestro querer, a nuestros deseos. Tenía la disyuntiva de si respetamos los pasos para llevar el Estado a un proyecto determinado o los obviamos. Hemos visto cómo en el pasado por obviar pasos, no respetar procedimientos se llega a la corrupción. Entonces nosotros lo que hemos hecho es acelerar las cosas, pero respetando los procesos, de tal manera que cuando dejemos el Gobierno tengamos obras bien hechas, con sostenibilidad y que no vengan cuestionamientos posteriores a que hubo actos oscuros", afirma el presidente, que el 28 de julio próximo llevará dos años en el poder.

Tras enumerar los avances en su mandato como el aumento de becas, programas de atención a la familia, ley del seguro médico a todos los niños de las escuelas públicas o las obras públicas, el entrevistador le plantea que "pese a todo ello se oyen voces de aquellos que le votaron que ahora se sienten decepcionados; mientras que algunos de los que más desconfiaron comienzan a sentirse más a gusto".

"Nosotros", responde Humala, "somos un partido joven que ha tenido unos aliados y que en muchos casos esos aliados pueden sentirse un poco alejados porque tal vez ellos quisieran una cuota de poder más de la que se les dio. Ese es un tema. Otro puede ser el tema ideológico porque muchos aliados o mucha gente que apoyó tiene determinada ideología y entonces para ellos la relación que estamos construyendo con los empresarios pueda sonar contraria a su ideología".

"Pero es que cuando asumí la presidencia juré gobernar para los 30 millones de peruanos, no solamente para los que votaron por mí, sino también para los que no votaron por mí, para los partidos de oposición también. También puede haber el tema de la ansiedad, todo el mundo quiere que se le resuelva su problema en el día y en el día tienes que resolvérselo. El Estado no tiene tanta capacidad para resolver en el día los problemas del país", resalta.