El presidente peruano, Ollanta Humala, inició este domingo su tercer año de gobierno en medio de un descontento popular que llegó a reflejarse este 28 de julio con diversas protestas en el centro de la ciudad de Lima.

Pocas horas antes de los preparativos para la emisión del mensaje a la nación de Humala, la céntrica Plaza San Martín limeña fue escenario de una concentración de sindicatos que protestaron por el alza del costo de vida, además de que reclamaban solución a la huelga de los médicos y aumento de salarios a la burocracia.

La Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), gremios universitarios y organizaciones civiles convocaron a la protesta, que consideron "patriótica", en el contexto de las fiestas patrias que paralelamente celebran los peruanos por el 192 aniversario de la Día de la Independencia de Perú.

El secretario general de la CGTP, Mario Huamán, expresó que esta manifestación es un derecho consagrado en la Constitución peruana y los gremios solamente están ejerciendo sus derechos a la libertad de expresar su opinión.

La ola de protestas se inició debido al escándalo político que provocó el pasado 17 de julio el Congreso Nacional de este país con el nombramiento de los titulares del Tribunal Constitucional, el Banco Central de Reserva (BCR) y la Defensoría del Pueblo.

Todo hubiera pasado sin trascender, si no hubiera sido por la difusión de un audio donde el presidente del Congreso, Víctor Isla, habla con representantes de otros partidos políticos repartiéndose (bautizada como "repartija") los cargos en cuotas, lo que se convirtió en un detonante social.

Los analistas políticos consideran que al concluir el segundo año de gobierno la administración de Humala enfrenta retos serios en temas de seguridad, salud y educación, aspectos que han avanzado poco, pese al crecimiento económico que este país registra en la última década.

Precisamente, los gremios que actualmente se encuentran en manifestación están ligados a los temas sociales y la salud, situación que se agravó con la huelga médica, convocada por la Federación Médica del Perú (FMP).

Este gremio, que agrupa a 16.000 médicos, cumplió doce días de paro de labores reclamando aumento salarial y mejores condiciones de trabajo, pese a que previamente ya se había logrado un acuerdo laboral con el ministerio de Salud que no se aplicó.

La población peruana, especialmente, los sectores económicos más desfavorecidos han manifestado su descontento con las manifestaciones de los últimos días por la falta de atención médica en los hospitales de todo el país.

Esta huelga médica, a la que se sumaron 70.000 enfermeras y los auxiliares del sistema de Salud, se desarrolla en medio de una ola de casos de gripa AH1N1, que hasta el momento ha dejado una veintena de muertos.

"Queremos soluciones para los médicos, los trabajadores estatales, los portuarios y los universitarios, queremos soluciones", sostuvo Huamán durante su encuentro con la prensa en la Plaza San Martín.

El dirigente de la CGTP puntualizó que una de las principales demandas debe ser una solución a la huelga de los médicos, porque su continuidad compromete la salud de los peruanos seguido de la derogatoria de la recién aprobada ley que reforma el sistema laboral de los empleados públicos.

"Pedimos el cese la política antilaboral y la ley del servicio civil deber ser anulado totalmente", subrayó en medio de una multitud de pancartas y banderolas de los gremios sindicales y sociales que se manifestaron.

Huamán adelantó que si en su tercer año de gobierno que inicia la administración Humala no ofrece una solución a estos problemas, los representantes de los principales gremios de este país agrupados en la CGTP llevarán a cabo una asamblea nacional para adoptar medidas de fuerza.

"Vamos a convocar a un paro nacional", afirmó el dirigente de la principal central de trabajadores de este país que representa a los sindicatos de los principales sectores económicos de este país andino.

El descontento de los gremios sindicales peruanos también se traduce en medio de una baja de la popularidad de la aprobación de Humala que en la última encuesta registra una caída al 33%, la más baja de los dos años de gobierno.

Los peruanos manifestaron en el sondeo popular que el gobierno no ha cumplido las promesas electorales de Humala, entre los que destacan la solución a los problemas socio-económicos, la reducción del precio del gas y el combate a la criminalidad.

Paradójicamente, con problemas sociales crónicos pendientes, esta situación ocurre en medio de anuncios de que Perú lidera a Latinoamérica con un índice de crecimiento económico promedio de 6% y con reservas millonarias al tope.

Precisamente, los gremios sindicales y sociales reclaman que el crecimiento económico no se traduce en mejoras para los 30 millones de peruanos, cuyo 25% aún se encuentra bajo los niveles de pobreza.

Una de las promesas electorales de Humala fue que durante su gestión reduciría la pobreza a 15% antes de culminar su gobierno en 2016, meta que esperan los gremios se cumpla.

En este contexto, el presidente peruano, un ex militar que ascendió al poder en medio de grandes expectativas de cambio de estilo de gobierno y mejora de las condiciones sociales de este país inicia su tercer año de gestión, con pronósticos macroeconómicos de crecimiento de 6%.