La Habana. La Iglesia Católica de Cuba pidió este jueves al gobierno del presidente Raúl Castro que haga lo posible para evitar la muerte de disidentes como Orlando Zapata, fallecido esta semana después de 85 días en huelga de hambre.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba dijo en un comunicado que solicitó varias veces visitar a Zapata en la prisión, pero "no pudo realizarse".

La Iglesia "ha pedido y reitera su petición a las autoridades que tienen en sus manos la vida y salud de los prisioneros que se tomen las medidas adecuadas para que situaciones como estas no se repitan", añadieron.

El fallecimiento de Zapata, un plomero de 42 años en huelga de hambre para reclamar mejores condiciones de detención, hizo llover críticas internacionales sobre Cuba.

"La muerte en estas condiciones es una tragedia para todos porque se trata de la vida de una persona", dijeron los obispos cubanos.

El presidente Raúl Castro dijo que lamentaba el deceso, del que responsabilizó a su enemigo ideológico Estados Unidos por apoyar a los disidentes.

La muerte de Zapata fue la primera de un preso político cubano en huelga de hambre desde 1972.

Los obispos católicos pidieron también al gobierno facilitar el "diálogo y entendimiento" para evitar situaciones dolorosas.

La Iglesia Católica, vista con desconfianza después de la revolución de Fidel Castro en 1959, ha ido ganando espacios en la última década en el sistema socialista cubano.

Las autoridades cubanas consideran a los disidentes como Zapata y otros 200 presos políticos mercenarios enlistados por Washington para destruir su sistema.