Según un estudio de la ONU sobre la situación global de los pueblos indígenas, unos 370 millones de indígenas del mundo constituyen una parte desproporcionada de la población pobre, analfabeta y desempleada del planeta.

Todo esto a raíz de la carga histórica por la que han atravesado durante siglos. Injusticias históricas, la colonización, la pérdida de sus tierras y recursos, la opresión y la discriminación dejan como consecuencia una cifra tan alta de pobreza.

 El estudio que demuestra las condiciones socioeconómicas de los pueblos indígenas en América Latina, afirma que por el sólo hecho de ser indígena, se les asocia con la pobreza, condición en la que incluso son encasillados quienes tienen estudios.

 Los trabajadores indígenas en la región ganan la mitad de lo que gana cualquier persona no perteneciente a una etnia originaria, debido a la discriminación y, con esto, a la brecha en la calidad de la educación.

 Además, la grave situación de salud que aqueja a los pueblos indígenas, quienes carecen de acceso a una nutrición apropiada, sanidad y recursos básicos para cuidar su salud.

Todos estos factores han llevado a estimar la esperanza de vida de un indígena a unos 20 años más corta que la del resto de la población del planeta, por los altos índices de mortalidad infantil y maternal, Sida y tuberculosis.

 Según publicó La Razón, en América Latina la tasa de mortalidad infantil en las comunidades indígenas es 70% más alta que la del resto de la población.

Además, en los constantes conflictos por la recuperación de sus tierras, los pueblos indígenas reaccionan defendiendo sus derechos, sufriendo agresiones físicas, prisión, tortura, e incluso la muerte.