Washington. El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, defendió este lunes la labor del organismo, al iniciar oficialmente el segundo período (2010-2015) al frente de la entidad.

"Los que buscan mostrar una OEA inactiva deben enfrentar la realidad de una OEA siempre presente, y los que acusan a la OEA de complicidad o parcialidad, terminan dando ejemplos de la OEA de otro tiempo, a falta de evidencias de algún caso de parcialidad en este período”, dijo Insulza, reelegido por aclamación el pasado 24 de marzo.

En su intervención, Insulza reconoció que el organismo enfrenta problemas financieros e instó a los gobiernos de la región a hacerse cargo de este tema. “Lo que la OEA recibe no es suficiente para cumplir todos los mandatos que sus propios Estados Miembros le han asignado (…) El dilema es claro: aumentar contribuciones o reducir mandatos”, sentenció.

“Es posible que las ideologías en boga en décadas pasadas, que asignaban poca relevancia o incluso relevancia negativa a lo político, hayan contribuido a que esta organización hemisférica, esencialmente política, haya sido dejada de lado para transferir recursos a otros organismos”, sostuvo.

Sin embargo, precisó que en la actualidad “cuando se abre espacio a la necesidad de la política, a los llamados a fortalecer la democracia, la gobernabilidad de la gestión pública, tal vez sea el momento de fortalecer a la OEA. Espero que nuestros gobernantes así lo entiendan”.

La OEA cuenta con más de mil 700 mandatos, lo que obliga su carga de trabajo y en algunos casos implica la creación de una mayor burocracia, sin embargo los fondos se mantienen en niveles casi iguales.

El techo de US$91,1 millones al presupuesto regular de la institución para 2011, aprobado por los países miembros, deja a la entidad con un déficit de US$7,2 millones.

Líneas de trabajo. En su discurso, el chileno enumeró las principales líneas de trabajo para su nuevo período, reiteró las convicciones que guiarán su actuación, y destacó los logros de la OEA durante los últimos cinco años, como la intervención en las crisis políticas que afectaron al continente.

"Nadie puede en buena fe afirmar que la OEA de estos años ha dejado de tener, en todos esos eventos, una actitud conciliadora y unitaria", dijo, según un comunicado del organismo.

En ese marco, reafirmó el compromiso de lo que definió como “los tres pilares básicos" del organismo: democracia y derechos humanos, desarrollo integral y seguridad multidimensional.

Según Insulza, durante sus próximos cinco años de gestión impulsará el multilateralismo; apoyo a la gobernabilidad democrática; y buscará equilibrio entre las tareas de construcción democrática y las de promoción del desarrollo integral.

Además, dijo que dará prioridad a los temas relativos a la seguridad pública, al narcotráfico, al lavado de dinero, al crimen organizado, el tráfico de armas y la trata de personas; y dar un nuevo impulso al tema de género en la OEA.

Si bien reconoció que la democracia avanza en la región, admitió que existen algunos riesgos producto de "sus peores falencias", como la incapacidad de muchos gobiernos de generar un crecimiento económico adecuado, reducir la pobreza, gobernar de manera eficiente, e impedir el ascenso del narcotráfico y el crimen organizado.