Teherán. Irán rechazó este miércoles el borrador de una resolución de Naciones Unidas para ampliar las sanciones por su programa nuclear, diciendo que es improbable que las medidas sean aprobadas y que no desbaratarían su economía si son implementadas.

El texto, acordado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad después de meses de negociaciones, apunta a bancos iraníes y pide la inspección de barcos que se sospeche que transporten cargas relacionadas con el programa nuclear o de misiles de Irán.

Pero las sanciones propuestas son mucho más modestas que las medidas paralizantes que el gobierno estadounidense había buscado originalmente, en gran parte debido a las objeciones de China y Rusia, que poseen cercanas relaciones comerciales con Teherán.

"El borrador que se está discutiendo en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no tiene ninguna legitimidad", dijo el miércoles Mojtaba Samareh-Hashemi, un asesor de alto rango del presidente Mahmoud Ahmadinejad, según la agencia de noticias semioficial iraní Fars.

Diplomáticos occidentales dicen que el texto fue el resultado de un compromiso entre Estados Unidos y sus tres aliados europeos, que habían presionado por sanciones mucho más duras contra Teherán, mientras que Rusia y China buscaron suavizarlas.

Pocas de las medidas propuestas son nuevas, pero diplomáticos occidentales dijeron que el resultado final era probablemente el mejor que pudieran esperar, considerando la determinación de China y Rusia de evitar medidas que puedan minar la economía de Irán.

Pese a ello, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, elogió el borrador y llamó nuevamente a Irán a detener sus ambiciones nucleares.

"Dado que México posee un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU, concordamos en la necesidad de que Irán cumpla sus obligaciones internacionales o enfrente un aumento de sanciones y presión, incluyendo sanciones de la ONU", dijo Obama a la prensa en la Casa Blanca tras conversar con su par mexicano, Felipe Calderón.

Políticos iraníes buscaron asegurar a los iraníes que cualquier sanción nueva no tendría mayor impacto que las medidas existentes, las cuales no han logrado paralizar a la economía.

"A pesar de todas las restricciones que los países prepotentes impusieron sobre Irán en la arena global, la República Islámica tiene éxitos significativos en campos políticos y económicos", dijo el ministro de Energía Majid Namjou, según la agencia de noticias ILNA.

Escepticismo. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores Manouchehr Mottaki dijo que "no hay chance para una nueva resolución" que vaya a ser aprobada por el Consejo de Seguridad. "(...) No lo tomen en serio", dijo a reporteros durante una reunión en Tayikistán.

Irán rechaza las acusaciones de Occidente de que su programa nuclear apunte al desarrollo de armamento. Asegura que sus ambiciones atómicas están limitadas a la generación pacífica de electricidad y se niega a suspender el enriquecimiento de uranio.

"Una cuarta ronda de sanciones es improbable que cambie la actitud iraní hacia su programa nuclear. Desarrollar su programa nuclear es una decisión estratégica y actual prioridad para el régimen de Teherán", dijo Nicole Stracke, experta sobre Irán en el Centro de Investigación del Golfo, en Dubái.

"Por lo tanto, el regimen iraní desviará los recursos necesarios para avanzar el progreso de su programa nuclear", agregó.

La decisión de circular el martes la resolución al Consejo de Seguridad de 15 países fue vista como un desaire a un acuerdo alcanzado por Brasil y Turquía, en el cual Irán aceptó enviar más uranio enriquecido al exterior a cambio de combustible para un reactor de investigación médica.

Irán y los dos países que mediaron el acuerdo de intercambio instaron a frenar la discusión de nuevas sanciones. Pero Estados Unidos y sus aliados europeos vieron ese pacto como una maniobra de la República Islámica para demorar sus esfuerzos en el incremento de la presión sobre Teherán.

La embajadora estadounidense Susan Rice dijo que el acuerdo de combustible no tenía "nada que ver" con el enriquecimiento de uranio que llevó a las primeras tres rondas de sanciones a Irán y al más reciente borrador de sanciones.

El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, en una conversación telefónica con su par ruso, Valdimir Putin, dijo que el estancamiento nuclear de Irán debía resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, informó el despacho de Erdogan.

Putin dijo que los esfuerzos de Turquía y Brasil abrieron "posibilidades adicionales", indicó el comunicado.

Potencias occidentales dicen que además de negarse a suspender el enriquecimiento, Irán no se ha abierto completamente a las inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés).

Bruno Valero, portavoz de la Cancillería francesa, dijo que el acuerdo de combustible "será considerado una vez que las propuestas de Irán detalladas y escritas sean entregadas a la IAEA".