El Ejército de Guatemala -que este domingo celebra su 142 aniversario- afronta una crisis institucional, porque su número de efectivos es reducido -unos 23.000, incluidos los 4.500 destinados a brindar seguridad ciudadana-, y carece de equipo, tecnificación, armamento, y su doctrina se ha desvirtuado, coincidieron analistas consultados por Prensa Libre.

Además, según el Atlas Comparativo de la Defensa en América Latina y el Caribe, la institución armada cuenta con diez soldados por cada 10.000 habitantes, muy por debajo de la media de América Latina, de 29.

“Los acuerdos de paz definieron claramente la doctrina de las fuerzas armadas, que tenían como objetivo resguardar las fronteras y no ser una institución involucrada en seguridad ciudadana”, afirmó Sandino Asturias, director del Centro de Estudios de Guatemala.

Agregó: “es evidente que se perdió el rumbo y las debilidades que enfrentan las fuerzas armadas porque se desvirtuó la naturaleza del Ejército, porque no es ni una fuerza policial ni una de fronteras. Esa combinación doctrinal no le permite desarrollar sus capacidades”.

Por el contrario, el coronel retirado Mario Mérida afirmó: “sí hay una doctrina, pero como el Ejército está empeñado en tareas policiales se complica el cumplimiento. Los recursos disponibles se destinan para brindarle seguridad ciudadana al país”.

Escasez de equipo. El ex ministro de la Defensa, Julio Balconi, comentó que el Ejército tiene muchas debilidades, porque carece de lanchas, armamento y equipos de comunicación.

“Los soldados deben tener armamento moderno, los medios de comunicación necesarios para que las tropas puedan manejarse adecuadamente en el terreno, pero toda esa logística es cara, la seguridad es cara y cuando se habla de invertir en ella surgen críticas de que el dinero se puede utilizar en otras necesidades”, destacó.

Para Edmundo López, profesor en Ciencias Sociales y diplomado en Sociología Militar en México, “Guatemala merece tener un Ejército tecnológicamente fuerte, con helicópteros, con una fuerza aérea y marina realmente competentes para defender la soberanía, el territorio nacional y combatir amenazas como el narcotráfico”.

“Lo que no puede hacer el Ejército es retomar la doctrina de seguridad nacional, que nació en Washington con el senador republicano —Joseph— McCarthy —de 1947 a 1957—. El Ejército debe darse el derecho de comprar armamento a otros países que no sean Estados Unidos”, añadió.

Mérida recuerda que durante el gobierno de Óscar Berger, después de la depuración castrense, se ofrecieron Q1.000 millones (US$124,6 millones) para modernizar el Ejército, pero debido a las necesidades del país esos recursos no pudieron ser invertidos.

Asturias indicó que se debe apostar a un Ejército pequeño, pero bien equipado. “Solo se han preocupado por crecer en efectivos”, criticó.

Lo ideal. La Fuerza Aérea Guatemalteca, que tiene tres comandos, cuenta con cinco helicópteros, tres aviones de transporte de personal y tres avionetas. Sin embargo, debería disponer de 48 aeronaves por comando.

Las Fuerza Naval, dividida en dos comandos —Pacífico y del Caribe—, cuenta apenas con diez guardacostas y diez lanchas rápidas. Cada comando debería tener 14 vehículos acuáticos: dos patrullas oceánicas, cuatro costeras y ocho interceptoras. El escaso equipo resulta insuficiente para proteger las más de 200 millas náuticas que tiene el territorio nacional. 

Las fuerzas terrestres se encuentran también diezmadas. En los años del conflicto armado interno, el Ejército contaba con unos 80 vehículos blindados y artillados de transporte de personal, pero ahora tienen solo 20 en funcionamiento. De los 12 vehículos anfibios que se reciclaron para combatir al narcotráfico, solo dos se encuentran operativos.