Si algún día no tan lejano los pobres se hubieran imaginado las características del presidente que, finalmente, defendería sus derechos como ningún otro, ese presidente bien podría haber tenido el rostro de José Mujica. Nacido en un hogar humilde, Mujica prontamente adhirió al Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros) desde donde soñó una patria socialista donde los más infelices fueran los más privilegiados.

Tras doce años de cárcel por haber perseguido ese destino aún a punta de pistola, Mujica siguió por el mismo trillo predicando a favor de los más necesitados y vivió una vida sencilla en su chacra del Rincón del Cerro. Hasta que el 1 de marzo de 2010 llegó a la presidencia de la República.

Desde entonces, si los pobres hicieran el ejercicio de imaginarse al presidente que ha ganado más fama internacional por defender intereses que no son los suyos, ese presidente también podría tener el rostro de José Mujica.

Porque si bien la mayoría de los uruguayos perciben a Mujica como a un hombre preocupado por la pobreza (ver nube de palabras de Equipos), si algo ha proyectado la imagen del ex guerrillero a nivel mundial, eso ha sido una agenda de gobierno en la que los intereses de las clases medias estuvieron por encima de los problemas que aquejan a los cantegriles (conjunto de viviendas precarias).

En la lista de asuntos que mayormente ni le van ni le vienen a los sectores más desprotegidos de la sociedad están, entre otros, la legalización del consumo de marihuana, la aprobación del matrimonio gay, la patente única de automóviles y el fomento a la construcción de viviendas para gente que tiene ahorros en el banco.

Sin embargo, una mirada más focalizada permite saber que desde que Mujica asumió la presidencia unas 200.000 personas salieron de la pobreza y unas 20.000 dejaron de ser marginadas. Esto puede deberse al crecimiento de la economía que benefició tanto a los de arriba como a los de abajo y también a que el salario mínimo pasó de $6.000 mil pesos (US$275,5) a $7.920 (US$363,7); al aumento de las asignaciones familiares y a la decisión de sacarle el IVA a las compras que realizan los beneficiarios del Plan de Equidad. Ese Plan de Equidad es la continuación del Plan de Emergencia instaurado por Tabaré Vázquez y que permite a las familias más pobres recibir entre $300 (US$13,7) y $ 3.000 (US$137,7) por mes.

Marihuana y matrimonio. Pero también resulta innegable que Mujica le ha prestado oídos a reclamos que poco tienen que ver con la miseria. A nivel social, la movida por la marihuana tuvo uno de sus momentos más mediáticos en las “fumatas” organizadas en el Molino de Pérez de Punta Gorda. 

En ese predio frente a la playa Honda se congregaban estudiantes y jóvenes trabajadores de asociaciones tales como “Plantá tu Planta”, “La Placita”, “Pro Legal” y “Keep Smoking”.

Cuando la Cámara de Diputados le dio la media sanción al proyecto que permite el autocultivo de canabis y su venta en farmacias, la noticia fue festejada en los alrededores del Palacio Legislativo por militantes de la causa que hacían sonar las bocinas de sus coches.

Esas manifestaciones contaron con el apoyo del colectivo “Ovejas Negras” que tiene una integración variopinta y desde hace años viene bregando por la aprobación del matrimonio gay. Por ahora, quienes se anotaron o piensan anotarse en el registro civil para hacer valer ese nuevo derecho no parecen pertenecer a las clases más desposeídas.

El Observador entrevistó hace unos días a dos de los interesados, Sergio Miranda y Rodrigo Borda, quienes están vinculados con el mundo de los audiovisuales. Miranda es uno de los organizadores del festival de cine del balneario La Pedrera. Ellos conocen a otras seis parejas de su entorno que también quieren casarse.

Vivienda y transporte. Mujica hizo buena parte de su campaña electoral prometiendo que arremetería con un plan de vivienda que le permitiría tener un techo digno a quienes viven en los asentamientos irregulares.

Pero el denominado “Plan Juntos” no termina de despegar del todo. Tanto es así que en junio de 2012 la ex ministra de Vivienda Graciela Muslera dejó su cargo admitiendo, entre lágrimas, la “falta de apoyo político” durante su gestión.

Por el contrario, Mujica ha hecho bastante más ruido con la denominada “ley de promoción de vivienda social” destinada a aquellos que ganan entre $22.500 (US$1.033) y $48.000 (US$2.204) por mes. Los interesados pueden comprar una casa por medio de un crédito del Banco Hipotecario siempre que depositen 10% del valor del inmueble.

El consultor Julio Villamide admitió que nunca creyó que la iniciativa tuviera tanta aceptación “y menos de este gobierno”. “No teníamos muchas esperanzas porque esta es una ley hecha con cabeza de mercado y esa es una palabra que a la izquierda le provoca escozor”, dijo Villamide a El Observador.

El presidente Mujica, en acuerdo con los intendentes, también puso fin a la guerra de las patentes, un asunto que, es evidente, toca de cerca sólo a aquellos que tienen auto. En los asuntos educativos, la ecuación sigue jugando a favor de quienes tienen más dinero o viven en las zonas más prósperas. Un informe del suplemento Qué Pasa del diario El País confirmó que en los barrios ricos los índices de repetición son similares a los europeos y que en los barrios pobres se parecen a los del África más miserable.

Asimismo, el informativo Subrayado de canal 10 mostró el testimonio de padres de alumnos de la escuela de Villa García a donde muchos niños concurren casi descalzos en el invierno. La ayuda del Estado parece no haber llegado a esa zona de Montevideo y las maestras tuvieron que pedir ayuda a través de la televisión. En realidad el dinero sí llegó y lo que las cifras muestran es que 22% de quienes tienen sus necesidades insatisfechas, cuentan con dinero para satisfacerlas, pero lo destinan a otras cosas.

En otro orden, ya se sabe que la delincuencia es uno de los problemas que más preocupa a la mayoría de los uruguayos y que la inseguridad se sufre más en los barrios pobres. Y donde hay violencia hay miedo como el que sienten los conductores de las líneas 407 y 427 de Coetc que a fines de julio decidieron suspender el trayecto por una amplia zona de Malvín Norte en donde eran gatillados con frecuencia.

Los problemas de transporte, entonces, también están afectando preferentemente a los más pobres, según un informe realizado por Diego Hernández, profesor de la Universidad de la República.

Allí se dice, por ejemplo, que todavía hay barrios de la periferia a dónde no llegan los servicios de ómnibus nocturnos. “El sistema de transporte consolida la desigualdad”, dijo Hernández.

A Mujica le quedan todavía casi dos años de gobierno para resolver si refuerza el tipo de medidas que lo han hecho famoso en el mundo o si se aboca a aquellas que tienen por objetivo a los más desamparados.