Caracas. La decisión del presidente Hugo Chávez de designar a un funcionario cubano para solventar la crisis eléctrica que atraviesa Venezuela, desató las críticas y sospechas de la oposición, en momentos de alta tensión política y social en el país latinoamericano.

Tanto seguidores como detractores del mandatario socialista volvían a las calles este jueves, tras varios días de protestas que han dejado un saldo de dos muertos y decenas de heridos, cuando se cumplen 18 años del fallido golpe de Estado con el que el líder venezolano saltó a la fama.

Chávez desestimó las críticas contra Ramiro Valdés, un controvertido militar cubano de 77 años, a quien encargó una comisión para enfrentar el racionamiento energético que está mellando su popularidad, meses antes de las elecciones legislativas en las que busca conservar su amplia mayoría.

"Lo que pasa es que cuando vienen los cubanos la furia contrarrevolucionaria inmediatamente se desata, la locura ésta y un conjunto de estupideces, porque son estupideces lo que dicen, que el pueblo yo sé que no le hace caso a esas estupideces", dijo Chávez el miércoles en la noche.

Pero, sus enemigos sospechan que la tarea formal asignada a Valdés, uno de los vicepresidentes cubanos, esconde labores de represión y censura, en momentos en que estudiantes antichavistas convocan frecuentemente a marchas y llaman a la protesta a través de redes sociales como Twitter.

"Valdés sólo ha gobernado Cuba con represión y un fusil en la mano, eso es para lo único que sirve. Jamás ha gerenciado cuestiones de ingeniería", dijo Enrique Márquez, portavoz del partido opositor Un Nuevo Tiempo.

Actual ministro de Información y Comunicación, Valdés acompañó en 1953 a Fidel Castro en el asalto al Cuartel Moncada que dio inicio a la revolución cubana y desde entonces ha ocupado varios altos cargos en el gobierno, incluyendo la supervisión de las Industrias Básicas y la electricidad.

La combinación de una prolongada sequía junto con años de desinversión en el sector, pese a la creciente demanda, ha obligado a implantar desde 2009 estrictos planes de racionamiento, lo que analistas creen que podría ralentizar la salida del país de la recesión.

El ejemplo cubano. Para Chávez, quien cumplió esta semana 11 años en el poder, Cuba es un ejemplo de valores socialistas para Venezuela y su líder Fidel Castro, un padre ideológico para todos los revolucionarios de América Latina.

Sus adversarios temen que el país siga los pasos de la isla hacia lo que llaman irónicamente "Cubazuela", con nacionalizaciones masivas, marchas de miles de personas uniformadas de rojo, multiplicación de medios oficialistas y un líder que busca permanecer por décadas en el poder.

Chávez suele provocar a sus detractores bromeando con el tiempo que va a seguir en la presidencia, luego de que en 2009 ganara un referendo que le permite presentarse a la reelección tantas veces como quiera.

"Estoy dispuesto a gobernar 11 años más si el pueblo quiere, ya que esta revolución llegó para gobernar 900 años", dijo durante el acto con el que conmemoró su llegada al poder en 1999 esta semana.

"En los otros 11 ya no quiero ni pensar, porque tendré 77 años y 33 de presidente. Sería demasiado tiempo, ¿no les parece?", agregó, ovacionado por su audiencia.

La oposición denuncia desde hace años la "cubanización" del país socio de la OPEP, en el que decenas de miles de médicos y especialistas de la isla trabajan en programas sociales del gobierno en materia de salud, educación y alimentación, que Caracas paga con unos 90.000 barriles por día de crudo.

Además, medios críticos al gobierno se hacen eco de los constantes rumores sobre el trabajo de funcionarios cubanos en altos puestos de la administración civil y militar, incluyendo el equipo de escolta y seguridad del presidente.

Sin embargo, para muchos venezolanos de bajos recursos la llegada de los cubanos fue un alivio a sus problemas de salud y una ayuda para mejorar las condiciones de vida en los peligrosos barrios caraqueños.

De hecho, analistas remarcan que estos programas asistenciales siguen siendo el pilar de la popularidad de Chávez, que según sondeos se sitúa en torno al 50% y que podría asegurarle mantener la mayoría en la Asamblea Nacional en los comicios de septiembre.