Santiago. El presidente del Partido Socialista de Chile, Camilo Escalona, renunció este sábado de forma ''indeclinable'' a su cargo, luego de semanas de tensión por las críticas de los sectores progresistas en contra de los presidentes de los partidos que forman la Concertación, la coalición de gobierno a la que pertenece Michelle Bachelet.

La bullada salida de Escalona se suma a la decisión del presidente de la Democracia Cristiana (DC), Juan Carlos Latorre -otro de los identificados como responsables de la derrota del abanderado de la Concertación, Eduardo Frei-, que puso este sábado su cargo a disposición del Consejo Ampliado Democratacristiano.

Producto de la derrota histórica, que permitió que la derecha vuelva al poder por la vía democrática, luego de 52 años, Escalona fue emplazado a renunciar a su cargo, un liderazgo que para muchos votantes simbolizaría las malas prácticas de la Concertación, por la que los votantes chilenos decidieron optar por el llamado ''cambio'' de la derecha.

Las generaciones mas jóvenes del socialismo y analistas coinciden en que Escalona no contribuyó a dar espacio a nuevos rostros, a la unidad de la coalición y menos a crear lazos con el ex candidato presidencial y ex miembro de ese partido Marco Enriquez-Ominami para sumar votos de cara al balotaje.

"No tengo temor al juicio de la historia", dijo Escalona en un cónclave del partido socialista.

También el presidente de la Democracia Cristiana había puesto su cargo a disposición en una reunión del partido que tenía como objetivo analizar las causas de la histórica derrota presidencial. "Coloco en este acto mi cargo de presidente nacional del partido democratacristiano a vuestra disposición, para que sea este consejo nacional ampliado la instancia que resuelva los pasos que como mesa podamos seguir", dijo Latorre.

Más tarde, un consejo nacional ampliado de la Democracia Cristiana rechazó la dimisión propuesta por Latorre.

Las renuncias de este sábado se suman a las de José Antonio Gómez, en el Partido Radical Social Demócrata (PRSD) –quien fue restituido esta semana-, y de Pepe Auth en el Partido por la Democracia (PPD), que dimitieron con anterioridad a la segunda vuelta presidencial de Chile, el pasado 17 de enero, donde venció el abanderado de la derecha, Sebastián Piñera.

Refundación. La Concertación, que será oposición a partir del 11 de marzo cuando Piñera al poder, encabezó cuatro gobiernos consecutivos en que se lograron avances sociales y económicos, aunque en los últimos años se enfrascó en peleas internas, evidenció falta de unidad y algunas de sus figuras se alejaron.

La Concertación, que será oposición a partir del 11 de marzo cuando Piñera al poder, encabezó cuatro gobiernos consecutivos en que se lograron avances sociales y económicos, aunque en los últimos años se enfrascó en peleas internas, evidenció falta de unidad y algunas de sus figuras se alejaron.

"Perdimos (la elección presidencial) porque la ciudadanía condenó nuestra forma de hacer política", dijo Adriana Muñoz, presidenta del Partido por la Democracia, el ala más liberal de la Concertación.

"(La gente) se cansó de discusiones estériles, del individualismos de algunos más preocupados de sus propios intereses que de proyectos colectivos", agregó durante un consejo ampliado de su partido.

Pese a que algunos analistas dicen que es cuestión de tiempo un quiebre mayor de la Concertación, sus miembros creen que la unidad es una idea a firme, apoyado en nuevos rostros, para hacer frente a su futuro rol de oposición y desde un Senado bajo su control.

"Creo que la Concertación tiene futuro, pero para eso necesita elementos de refundación, renovación, gente nueva y eso es lo que hay que hacer, con inteligencia y con mesura", dijo el diputado Jorge Burgos, de la Democracia Cristiana.

Cercano a Bachelet. La saliente presidenta Bachelet, que también milita en el Partido Socialista, había respaldado a fines de diciembre públicamente la continuidad de Escalona al frente de la colectividad, las críticas que surgieron por los resultados de la primera vuelta.

Escalona es considerado como uno de los políticos más leales a la gestión de la mandataria, incluso al comienzo de su gestión, cuando la hoy popular gobernante enfrentaba bajos niveles de adhesión, producto de las protestas de estudiantes secundarios y las dificultades en la implementación de un nuevo sistema de transporte en la capital.

El dirigente socialista, que representa en el Senado a una de las regiones del sur chileno,  es considerado como uno de los puntales en que Bachelet llegara al poder en 2006, al promover su candidatura a pesar de que muchos, incluso al interior de la Concertación, estimaban que el país no estaba preparado para ser gobernado por una mujer.

Fotografía: Partido Socialista de Chile (www.pschile.cl)