Brasilia. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se está recuperando tras haber sido hospitalizado brevemente debido a un alza de presión, pero canceló un viaje al Foro Económico Mundial en Suiza, informó el jueves la presidencia.

Lula llegó a Sao Paulo en donde su médico personal dijo que se encuentra bien, pero recomendó que se realice mayores exámenes tan pronto como sea posible.

Imágenes de televisión emitidas anteriormente mostraron al líder de 64 años visiblemente cansado y vestido con ropa deportiva blanca, despediéndose de los doctores mientras se retiraba del hospital en Recife, ciudad ubicada en el noreste.

Su alta presión sanguínea se debió al estrés, gran cantidad de viajes, falta de sueño y a un resfrío, dijo el doctor Cleber Ferreira, quien acompañó a Lula.

El presidente descansará en su residencia de Sao Paulo y su agenda pública fue cancelada hasta el domingo.

El episodio genera dudas respecto al Estado de salud del ex líder sindical por primera vez desde que asumió la presidencia de la mayor economía latinoamericana en enero del 2003.

Si el problema persiste, podría afectar su capacidad para hacer campaña por su candidata propuesta para las próximas elecciones presidenciales, la jefa de gabinete Dilma Rousseff.

Los comicios se realizarán el 3 de octubre y la legislación impide que Lula se presente para un tercer período consecutivo.

Estadista mundial.  Lula es el presidente brasileño más popular de la historia reciente. El ha supervisado el mayor período de crecimiento económico del país en tres décadas y ha viajado extensamente con Rousseff durante las últimas semanas.

El miércoles tuvo una ocupada agenda en Recife, visitando proyectos de obras públicas y asistiendo a una ceremonia en conmemoración del Holocausto.

Lula se quejó de dolores en el pecho durante el día, dijo un funcionario de prensa de su despacho. El mandatario cenó con el gobernador del estado de Pernambuco, Eduardo Campos, pero tuvo que irse más temprano porque se sintió mal.

Médicos le habían recomendado que se sometiera a revisiones antes de iniciar el largo viaje a Davos, precisó su despacho.

La presión sanguínea de Lula estaba mucho más alta que el promedio y fue llevado a un hospital, agregó. Los exámenes resultaron normales y el presidente fue dado de alta del hospital.

Más allá de una bursitis en sus hombros, el mandatario no tenía otras dolencias significativas.

Lula, quien ha cosechado elogios por luchar contra la iniquidad social mientras apunta a políticas amigables con el mercado, debía recibir el premio al Estadista Mundial en Davos, Suiza.

El jefe del Banco Central, Henrique Meirelles, lo representará en el foro, según precisaron asesores del líder brasileño