Caracas. Si bien el célebre escritor peruano Mario Vargas Llosa reconoce que no domina la tecnología, tiene una opinión bien clara sobre ella y considera que uno de sus aspectos más positivos es que no puede ser controlada por dictadores.

En una entrevista otorgada a El Universal, indicó que a la nueva tecnología “no hay dictadores que puedan controlarla”.

Enfatizó que ”es una tecnología que ha hecho volar las fronteras, que hace volar todos los sistemas de censura y ese es el aspecto más positivo, que es una garantía de comunicación y de libertad que va a derrotar sistemáticamente todos los intentos tiránicos de controlar el pensamiento y la expresión”

Sobre el caso particular de Venezuela, puntualizó que el presidente Hugo Chávez no podrá controlar las herramientas tecnológicas. “En esto Chávez también fracasará, se lo puedo asegurar”, dijo.

A su juicio el caso venezolano “tiene una gran repercusión en América Latina y por eso el hecho de que haya una dictadura en ciernes, que se hayan ido encogiendo los espacios de crítica de libertad y también los intentos del gobierno de Chávez de exportar su revolución bolivariana es algo que nos tiene que preocupar a todos quienes queremos que América Latina se conserve libre y democrática”.

Vargas Llosa consideró que “en las primeras elecciones en las que tantos venezolanos votaban por Chávez, creo que hubo mucho de ilusión, de vivir una mentira como si fuera una verdad, de querer engañarse a sí mismos. Muchas veces nuestros países han vivido esas ilusiones, se han dejado "mecer" por los caudillos y lo hemos pagado caro, por eso somos el continente que se ha ido quedando, retrasando, en tanto que otros avanzaban. Efectivamente una buena parte de la sociedad venezolana se dejó "mecer". Pero creo que eso ha cambiado y que hay una reacción muy favorable, una lucidez, y por eso la oposición ha crecido tanto”.

Consultado sobre las características Hugo Chávez, indicó que “son las del típico caudillo latinoamericano, de origen militar, demagógico, de una retórica florida, frenética, nada culta, sino más bien populachera. La diferencia es que él promueve una ideología marxista en tanto que los dictadores tradicionales eran mucho más toscos desde el punto de vista ideológico”.