Ciudad Juárez, México. La muerte de tres personas vinculadas al consulado de Estados Unidos en la ciudad más sangrienta de México aumentó el desafío del presidente del país, Felipe Calderón, quien irá este martes al lugar en un intento por contener la espiral de violencia del narcotráfico.

Supuestos sicarios del narco mataron este sábado a una empleada del consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez -en la frontera con El Paso, Texas-, junto con su esposo, ambos estadounidenses, cuando salían de una fiesta de cumpleaños infantil.

Un mexicano, casado también con una empleada del consulado, fue asesinado aproximadamente a la misma hora en otra parte de la ciudad, luego de que ambos dejaron la misma fiesta.

Calderón ya estaba enfrentando la molestia pública luego de que 15 personas, en su mayoría adolescentes, fueron asesinadas en una fiesta en Ciudad Juárez en enero. El despliegue de miles de soldados parece no haber ayudado a detener la muerte de 4.600 personas en esa ciudad en poco más de dos años.

Muchos residentes acusan a Calderón, quien mantiene una guerra contra los narcotraficantes, de haber causado un incremento en la violencia y un éxodo de personas fuera de la ciudad industrial, lo que habría causado un congelamiento de las inversiones de algunas empresas estadounidenses.

Pedro de la Cruz, un experto en seguridad en la Universidad Nacional Autónoma de México, opinó que la estrategia de Calderón no está funcionando, pero el mandatario no quiere cambiarla dado que confía en los militares.

Preocupado por la violencia, Washington está ayudando a entrenar a la policía mexicana y ha enviado helicópteros y equipos para el combate al narcotráfico.

En todo México, la violencia provocada por el narcotráfico está en su peor nivel. Casi 19.000 personas han sido asesinadas desde que Calderón asumió a finales del 2006, y muchos estudiantes estadounidenses han recibido advertencias de no viajar al país para sus vacaciones de primavera.

Funcionarios de seguridad de México defienden la estrategia militar del gobierno y dijeron a Reuters que el foco sigue estando en que los 8.000 soldados y policías federales desplegados en la ciudad pongan freno a la violencia.

Está previsto que Calderón se reúna este martes con el cónsul estadounidense en Ciudad Juárez y que durante su visita asegure a los residentes que está luchando contra la violencia.

Una agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en El Paso dijo que no hay evidencia de que las muertes relacionadas al consulado estén vinculadas con el narco y que no fueron vistas como un ataque a Estados Unidos.

"No hay información que indique que las víctimas fueron blanco a causa de estar empleadas por el consulado", dijo la agente especial Andrea Simmons.

En medio de la creciente guerra entre narcotraficantes, Calderón ha anunciado inversiones en escuelas, hospitales y clínicas de rehabilitación, al tiempo que dice que busca alejar a los jóvenes de los cárteles con empleos y educación.

Pero muchos son escépticos mientras siguen las muertes, incluyendo la masacre de seis personas la semana pasada en un funeral.

"Ciudad Juárez es ahora una ciudad desnuda, sin protección", dijo el experto en narcotráfico y autor Charles Bowden, quien vive en Arizona y tiene fuentes cercanas al cártel de Juárez.