México DF. El gobierno mexicano enviará 2.000 policías federales más a la fronteriza Ciudad Juárez, para apoyar a miles de agentes y militares que no han logrado contener la violencia del narcotráfico, mientras crecen las denuncias de abusos por parte de soldados.

El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, dijo que el gobierno quiere fortalecer las unidades de análisis e inteligencia dentro del lugar, pero no aclaró si los militares que actualmente patrullan Ciudad Juárez se retirarían.

"La dinámica que se plantea es que la policía federal entre a la zona urbana con más capacidad de despliegue, subiendo unidades de inteligencia", dijo a W Radio.

Un portavoz de seguridad del gobierno dijo a Reuters que desde septiembre existe un acuerdo que se ha venido posponiendo para que el Ejército abandone Ciudad Juárez, donde las pugnas entre bandas del narcotráfico dejaron más de 2.500 muertos sólo en 2009, según cálculos de medios locales.

La violencia tiene aterrorizados a los habitantes de la ciudad desde 2008, y no cesa a pesar del envío de 10.000 militares y policías federales en marzo del año pasado para sustituir a la corrupta policía municipal.

La semana pasada, el general Felipe de Jesús Espitia, que encabeza las fuerzas en Ciudad Juárez, reconoció que los militares no lograron parar las sangrientas batallas entre las dos bandas de la droga que se disputan la ciudad, uno de los principales puntos de narcotráfico a Estados Unidos.

El cártel de Sinaloa, que dirige Joaquín "el Chapo" Guzmán, el capo más buscado del país, libra combates cotidianos en las calles contra el local cártel de Juárez.

Pero además, el Ejército está en la mira de organizaciones de derechos humanos, sobre todo desde que días atrás fuera asesinada la activista Josefina Reyes, quien encabezaba las protestas para que los militares dejen la ciudad, a quienes culpaba de la desaparición de su hijo.

El gobierno ha dicho que los militares -también desplegados en otras zonas del país como los norteños estados de Baja California, Sinaloa y el occidental Michoacán- no abandonarán el combate a los cárteles hasta tanto no haya más policías capacitados y a los que sea más difícil corromper.

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