Miguel Henrique Otero ha estado al frente del diario venezolano El Nacional desde hace casi tres décadas. Cuando asumió el cargo de presidente-editor en 1994, no se imaginó que le correspondería a él tomar la decisión de dejar de imprimir el periódico que fundaran su abuelo Otero Vizcarrondo y su padre, el escritor Miguel Otero Silva, 75 años atrás. Ese día llegó. El pasado 14 de diciembre circuló la última edición impresa de uno de los diarios más emblemáticos de Venezuela y el principal medio crítico del gobierno de Hugo Chávez y luego, de Nicolás Maduro. Ese periodismo frontal lo convirtió en blanco de un sistema que ha logrado silenciar a más de cien medios independientes desde 2013, entre ellos 70 periódicos, según datos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

-El Nacional se mantuvo durante 75 años en las calles de Venezuela, hasta el pasado 14 de diciembre, cuando circuló por última vez por falta de papel, en lo que usted ha denominado como un asedio por parte del gobierno al periodismo independiente. ¿Cuánto tuvo que resistir El Nacional antes de llegar a la decisión de no imprimir más el periódico?

-Es un proceso largo que comenzó hace 15 años cuando el gobierno de Hugo Chávez, tomó como estrategia imponer una hegemonía comunicacional, incluyéndolo además en el Plan de la Patria, que no es otra cosa que el modelo cubano, pero a largo plazo. Ellos fueron por etapas: lo primero que hicieron fue silenciar la radio y la televisión con la Ley Resorte (Ley de Responsabilidad Social en Radio y TV) que es un instrumento punitivo discrecional. Luego cerraron el canal RCTV y después fueron sacando del aire radio tras radio y canales de televisión. Con ello lograron que hoy por hoy, en la televisión venezolana no se informe absolutamente nada de la realidad del país.

Después fueron contra los medios impresos. Comenzaron a aplicarnos cantidades de modelos represivos, desde presiones tributarias, procedimientos judiciales, hasta la violencia física y campañas de desprestigio por todas las vías. Pero nada de eso pudo callarnos y entonces se dieron cuenta que la única manera que tenían para acabar con los medios impresos, era controlando el suministro de papel. Así comenzó ese proceso y poco a poco fueron desapareciendo los 66 periódicos independientes que había en Venezuela. El último que quedaba era El Nacional. Apagamos la rotativa con una producción de 10.000 ejemplares de 15 páginas, y sin impresiones los lunes y sábados.

-Acciones legales, tributarias y hasta violentas amenazas ¿Una batalla por todos los frentes contra El Nacional?

-La estrategia del gobierno contra el periodismo independiente y crítico era por todas las vías, hasta que descubrieron lo del papel. A mí me dictaron una medida judicial con prohibición de salida del país en el 2015, y desde entonces me mantengo en el exilio. La sede del periódico ha sido centro de ataque de los colectivos, que hasta bombas nos han puesto. A nuestros periodistas los amenazan y les abren procesos legales. Nos quitaron todas las publicidades y hacen campañas difamatorias en contra del diario por los medios que controla el régimen. Todo eso nos lo aplicaron, pero no pudieron pararnos hasta que descubrieron lo del papel.

-¿Cómo funciona el mecanismo de control de suministro de papel?

-El gobierno creó hace seis años la Corporación Maneiro y a través de esta empresa mantienen el monopolio. Ellos son los únicos que pueden comprar papel, lo hacen a precio de dólar oficial y lo venden a precio del dólar negro a quienes no accedan a publicar lo que ellos quieran. Y en Venezuela el dólar negro es algo así como 2.000 veces el dólar controlado. A nosotros nunca nos vendieron ni una sola bobina de papel. Les hacíamos las solicitudes formalmente todas las semanas y nunca nos dieron acceso. Cuando vimos eso, supimos lo que se venía y comenzamos a ahorra las bobinas que teníamos en los almacenes; eso nos duró una rato. Después hubo solidaridad de unos 13 periódicos latinoamericanos que nos dieron papel, entre ellos El Mercurio de Chile, La Nación de Argentina, O Globo de Brasil, El Tiempo de Colombia, El Universal de México… pero eso no iba a ser permanente. Tuvimos que ir racionalizando el consumo, disminuir la compaginación, hasta que llegamos a 15 páginas.

-¿Qué connotación tiene para el país que un medio como El Nacional ya no tenga presencia en las calles de Venezuela?

-Es un golpe muy fuerte porque El Nacional ha sido el periódico insigne de la prensa venezolana, el periódico combativo, al que los venezolanos tuvieron acceso durante más de 70 años. Que no tenga presencia en las calles, es un golpe a la libertad de expresión, pero también es un golpe desde el punto de vista cultural e histórico, por la contribución que durante décadas hizo en defensa de la democracia. Simbólicamente es muy grave que El Nacional ya no esté.

LEYES DE DICTADURA

-¿Con el cierre de El Nacional, el gobierno de Nicolás Maduro ganó la batalla contra los medios independientes?

-Es que realmente nunca se trató de una batalla, porque ellos han sido los únicos que siempre han tenido las armas. Ellos crearon una ley para controlar la radio y la televisión, crearon una empresa para tener el monopolio del papel, y ahora también atacan a las páginas web bloqueándolas por un lapso de tiempo a través de los operadores telefónicos. Eso no es una batalla, porque con qué te defiendes ante eso.

-Si no es una batalla, ¿cómo lo llamaría usted?

-Simple. Es una dictadura que aplica las leyes de la dictadura.

-Pero lo que si queda claro es que el Gobierno de Maduro ha logrado cumplir con la hegemonía comunicacional que planteó el fallecido presidente Hugo Chávez…

-Todo lo que sea un objetivo autoritario, ellos lo han ido cumpliendo. Si hay algo en lo que el régimen ha demostrado ser infalible, es justamente en eso: cumplir todo objetivo autoritario, y eso incluye silenciar a los medios. Por el contrario, lo que ellos no cumplen es todo lo demás que tiene que ver con gobernar a favor de la gente, brindar los beneficios que por Ley y derecho nos corresponde a los venezolanos.

-Pese a las situaciones que se han presentado durante los últimos años en Venezuela, no todos se atreven a reconocer su sistema como una dictadura. ¿Cree que acciones como la salida de circulación de El Nacional cambie esa percepción en la gente?

-Totalmente. Lo que pasa es que el modelo que implantó Hugo Chávez cuando llegó al poder hace 20 años, era un modelo basado en la repartición de la renta petrolera tanto adentro como afuera del país; eso mejoró el nivel de vida de los sectores populares y todavía hay individuos de la izquierda que se apalancan en ese momento de la historia del chavismo. Pero hay que ver los números, no olvidarse que Chávez recibió el país en 1999 con 40% de marginalidad y ahora llega al 87%. El modelo fracasó totalmente, o más bien yo no diría que fracasó, sino que se les revirtió de una manera terrible. Sí, hay gente que vive del pasado, pero la verdad es que hoy en día el que vea las cifras en Venezuela, les va a costar entender ese sistema.

-¿Este tipo de asedio contra los medios de comunicación en Venezuela tiene algún precedente en la región?

-Ninguna, porque estamos hablando de una dictadura distinta a la que vivieron países de la región hace décadas. En Latinoamérica se han presentado tres tipos de dictaduras: la del proletariado -que es la dictadura cubana- ellos eliminan todo lo que es medio “burgués” e implantan la línea mediática del Partido Comunista; luego está la dictadura bananera, que era la más usual en América Latina, fueron dictaduras brutales, metían presos a los periodistas, cerraban periódicos y terminaron imponiendo la censura previa. Pero la dictadura que vive Venezuela es más sofisticada. Es un populismo autoritario cuyo objetivo es la hegemonía comunicacional, controlarlo todo. Ellos van cerrando la ventana de la libertad de expresión poco a poco hasta eliminar todo espacio. Eso en América Latina no se había visto. En Nicaragua hasta ahora están copiando ese modelo poco a poco.

-Con este escenario al que se enfrentan los medios venezolanos, ¿cuál debe ser el rol del periodista y de los pocos medios que aun resisten?

-Seguir en la lucha. Venezuela es un país dirigido por una mafia de ilegales y ante eso solo queda seguir en la lucha, resistir hasta poder salir de este régimen, que yo creo será muy pronto.

-¿Qué tan pronto y por qué tan seguro de ello?

-El 10 de enero, cuando acaba constitucionalmente su mandato, será un punto de quiebre para el régimen (comienza el nuevo período tras una elección presidencial no avalada por los principales gobiernos de la región)… si es que no ocurre antes.

-Entonces, ¿usted visualiza un pronto regreso de El Nacional a las calles de Venezuela?

-Yo creo que eso va a pasar muy pronto. En Venezuela todo está dado para que se genere una insurrección total en contra del régimen de Maduro, porque lo que ahí está pasando es muy dramático. Por un lado, está la hiperinflación y, por otro, las protestas populares por razones socioeconómicas -más que por razones políticas- en todo el país, y a las que cada vez se suman más chavistas. Pero además, también está un sector del chavismo institucional que se está desquebrajando poco a poco, convirtiéndose en opositores a Maduro. A eso hay que sumarle que cada vez más, el régimen y quiénes lo dirigen se están convirtiendo en un problema para los países de la región, por el creciente tráfico de droga, y la migración masiva de venezolanos que  huyen de la crisis. En resumen, Maduro tiene todos los elementos en contra y tampoco tiene dinero, se les acabó todo.

-¿Ya tiene listo el titular de primera página con el que El Nacional retornará a las calles de Venezuela?

-El mismo titular que tengo años guardando: Venezuela regresa a la democracia.

-Mientras ese momento llegue, El Nacional se mantendrá informando a sus lectores por la vía digital. ¿Qué medidas tuvieron que tomar para migrar del impreso a la web?

-Lo principal ha sido organizarnos. Nosotros tenías 45 periodistas en la web y 45 en el impreso. Ahora todos trabajan en la web y la estamos potenciando, con todos los ajustes que eso implica a nivel de organización, que ha sido un dolor de cabeza, pero lo estamos logrando. Esta coyuntura nos está permitiendo potenciar nuestra web, que según Alexa -servicio que mide el tráfico de online de las webs- somos la tercera página de noticias en español con más tráfico en la región. Vamos a nutrir la web con contenidos a profundidad mientras el régimen persista, que estoy seguro no será por mucho tiempo.

-En lo personal, ¿cómo ha sobrellevado este proceso de dejar de imprimir el periódico que fundaron su abuelo y su padre, y tener que hacerlo además desde el exilio?

-Ha sido un duelo. Haber tenido que tomar la decisión de apagar la rotativa después de más de 70 años, ha significado un dolor igual a un duelo, además por tener que hacerlo desde el exilio que es una situación muy incómoda. Han sido casi cuatro años con el deseo de que las cosas cambien para poder volver. Pero finalmente ese momento se acerca.