Miles de seguidores del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi se manifestaron hoy pacíficamente en El Cairo y otras ciudades para exigir la restitución del líder a más de dos semanas del golpe de Estado que lo derrocó, en una marcha cuidadosamente vigilada por el Ejército.

Dieciséis días después de que las Fuerzas Armadas derrocaran a Mursi apoyadas por millones de personas en las calles, aún no se vislumbra un fin a la crisis política, que dividió al país árabe más poblado y que alarmó a sus aliados en Occidente y a su vecino Israel.

La Hermandad Musulmana, a la que pertenece Mursi, y otros grupos islamistas englobados en la llamada Coalición Nacional para la Defensa de la Legitimidad, llamaron a tomar las calles contra el "sangriento e injusto" golpe militar y para recuperar la revolución "robada por los golpistas".

El Ejército afirma que tuvo que derrocar a Mursi luego de las masivas manifestaciones en su contra para acusarlo de monopolizar las instituciones estatales, querer islamizar la sociedad mayormente laica egipcia y exigir su renuncia. Un gabinete civil interino creado por el Ejército no incluye a ningún islamista.

Hacia el mediodía, con el objetivo de participar de las protestas de hoy, miles de seguidores de la Hermandad se habían acercado ya a la plaza del barrio Nasr City donde los islamistas mantienen un campamento de protesta desde el golpe del 3 de julio.

A medida que la cantidad de gente aumentaba, manifestantes desplegaron una enorme bandera con el rostro del barbado Mursi al lado de banderas egipcias y con una leyenda que decía: "Juntos para apoyar la legitimidad", informó la cadena de noticias BBC.

En una sugestiva demostración de fuerza del Ejército, que había advertido ayer contra cualquier perturbación de la paz, una formación de ocho aviones jet surcó el aire de la capital por sobre la concentración islamista frente a la mezquita cairota de Rabaa al Adaweya, precedidos por dos helicópteros.

Agitando banderas egipcias y mostrando carteles de Mursi, cientos de seguidores de la Hermandad marcharon también en la norteña Alejandría y en otras ciudades del delta del Nilo para condenar el golpe de Estado contra Mursi.

Escasa convocatoria de partidarios del golpe. Los grupos que apoyaron el golpe de Estado habían instado a manifestarse para "proteger la revolución" e impedir "las tentativas de los grupos terroristas de volver hacia atrás", en alusión a las exigencias de sus rivales de restituir a Mursi.

Sin embargo, la convocatoria pareció no surtir efectos significativos, y apenas unas escasas decenas de personas se congregaron en la plaza Tahrir para apoyar al Ejército, informó BBC.

Ayer, ante las convocatorias, las Fuerzas Armadas habían pedido que las protestas "no se desviaran de sus objetivos pacíficos" y advirtió que quienes recurran a la violencia "pondrán en peligro su vida".

También el presidente interino egipcio, Adly Mansur, en su primer discurso a la nación desde que dejó la presidencia de la Corte Suprema para ocupar el lugar de Mursi, prometió ayer restaurar la estabilidad y "llevar la batalla por la seguridad hasta el final".

Desde la destitución de Mursi, los islamistas protagonizaron numerosas manifestaciones que en ocasiones derivaron en disturbios en los que han muerto decenas de personas.

Sin embargo, la Hermandad insiste en que su campaña es y será siempre pacífica hasta obtener la restitución de Mursi.

Acoso a periodistas. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en sus siglas en inglés) denunció que en esta etapa transitoria se está restringiendo la libertad de prensa y acosando a los periodistas.

En un comunicado difundido en las últimas horas, este grupo, con sede en Nueva York, lamentó que a algunos medios de comunicación se les ha impedido acudir a ruedas de prensa y que varios reporteros han sido detenidos durante horas.