Río de Janeiro.- Miles de soldados brasileños irrumpieron este lunes en barriadas del norte de Río de Janeiro, dijo el Ejército, apuntando contra pandillas de narcotraficantes en tiroteos violentos que causaron la muerte de al menos ocho personas y dejaron a muchos residentes locales aterrorizados y atrapados en sus hogares.

Las redadas de la madrugada se realizaron en Alemão, Penha y Maré, informó el Ejército, algunas de las zonas más violentas de Río que han sido blanco de un operativo de seguridad federal de seis meses.

Al menos ocho personas murieron en la operación, que según la autoridad militar tuvo lugar en un área donde vive más de medio millón de personas.

"Las operaciones están en curso y podría haber más muertes", dijo el Ejército en un correo electrónico enviado a Reuters.

Desde que comenzó el operativo, tanto los asesinatos como el número de personas muertas en enfrentamientos con la policía han aumentado, generando dudas sobre una estrategia criticada por confiar en tácticas militares, falta de transparencia y metas poco claras.

Muchos residentes locales se encerraron dentro de sus casas por temor a recibir un disparo si se aventuraban a salir, informó el sitio web de la cadena local Globo TV.

Las operaciones conjuntas, que según el Ejército estaban destinadas a expulsar a los narcotraficantes, involucraron a 4.200 soldados y 70 policías, además de vehículos blindados y aeronaves.

Hace poco más de seis meses, el presidente Michel Temer anunció medidas de emergencia que autorizaban al Ejército a tomar el mando de las fuerzas policiales en el estado de Río de Janeiro, donde las bandas de narcotraficantes y las milicias han provocado un fuerte aumento de la violencia.

Desde que comenzó el operativo, tanto los asesinatos como el número de personas muertas en enfrentamientos con la policía han aumentado, generando dudas sobre una estrategia criticada por confiar en tácticas militares, falta de transparencia y metas poco claras.

    Brasil registró una cifra récord de casi 64.000 homicidios el año pasado, tras aumentar un 3,7% desde el 2016, y el aumento de la violencia se ha convertido en un tema clave antes de las elecciones presidenciales de octubre.

Los candidatos de todo el espectro político están tratando de mejorar sus credenciales para combatir el crimen y apelar a un electorado harto de una economía débil y una corrupción endémica.