El ministro de Interiores y Justicia, Miguel Rodríguez Torres le recomendó a la Iglesia católica venezolana “desburocratizarse”, a fin de trabajar para bajar los índices de violencia.

“Yo le he manifestado a la Iglesia la necesidad de que se desburocraticen para que trabajemos juntos en el desarme voluntario”, dijo Rodríguez Torres durante una rueda de prensa que ofreció desde el Sebin para dar un balance de los dos meses del plan Patria Segura.

El ministro dijo que la iglesia católica debe seguir el ejemplo de los 1.000 pastores de la Iglesia evangélica quienes han manifestado su deseo de participar en el plan de desarme voluntario.

“Tienen que meterse a los barrios”, sugirió el ministro a los sacerdotes. Culminada la rueda de prensa el ministro informó que se dirigía a la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana donde asistirá como representante del Gobierno a una de sus sesiones ordinarias.

Reducción de criminalidad. Rodríguez Torres informó este lunes que el más reciente plan de seguridad del país ha arrojado una reducción de la criminalidad general del 30%.

En rueda de prensa desde Caracas, Rodríguez calificó de “sorprendente” el resultado ofrecido por el Plan Patria Segura, un dispositivo especial de seguridad a cargo de funcionarios de la Fuerza Armada Nacional.

“En el área de prevención es impresionante todo lo que ha sucedido desde la implementación del Plan Patria Segura; ha habido un incremento en lo que corresponde a las actividades sociales con las comunidades”, destacó el ministro.

El operativo fue presentado el pasado 13 de mayo por el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien señaló en ese momento que más de 3.000 funcionarios militares serían desplegados en las principales ciudades de Venezuela para reforzar la acción policial.

El plan inició sus actividades en Caracas, y progresivamente se ha ido extendiendo a los demás estados del país, con especial atención en los 79 municipios más poblados de Venezuela, donde se concentra el 86 por ciento de los delitos más graves.

Venezuela es uno de los países más violentos de Latinoamérica, con una tasa de 58 homicidios con arma de fuego por cada 100.000 habitantes, según cifras oficiales del año 2012, además de una alta incidencia de secuestros y robos de vehículos.

* Con información de El Mundo de Venezuela y Xinhua.