El gobierno uruguayo confía tener un buen resultado para sus intereses en la nueva instancia en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda), a la que el gobierno argentino acudirá otra vez por las diferencias respecto al funcionamiento de la pastera UPM (exBotnia) instalada en Fray Bentos (Río Negro).

El presidente José Mujica se mostró este miércoles a última hora muy molesto con el gobierno argentino. Luego de años de una apuesta a las buenas relaciones, el resultado será el mismo que la política dura aplicada por su antecesor Tabaré Vázquez: comparecer ante el máximo organismo de justicia internacional.

Pero en este caso –según creen en el gobierno– el resultado será más rápido y contundente.

El lunes, el presidente y sus ministros manejaron que de existir una nueva instancia en La Haya por el aumento de la producción, la causa volvía “en cinco días” a favor de Uruguay. Se transmitió mucha confianza en la legitimidad de la posición uruguaya, y se ratificó anoche en Torre Ejecutiva. Como la corte internacional ya tiene estudiado el caso, se estima que el nuevo litigio tendrá un rápido trámite.

Dos horas después que el presidente José Mujica confirmó la autorización a la compañía para aumentar su producción anual en 100 mil toneladas anuales, el canciller argentino Héctor Timerman avisó que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner llevará el caso al tribunal que ya falló sobre la puesta en marcha de la fábrica.

El enojo. Este miércoles a última hora, Mujica participó en el quincho de su vecino Sergio Varela de una cena para recaudar fondos para un emprendimiento del INAU y el sindicato de la construcción (Sunca) en apoyo al Plan Juntos. “Genera más fósforo el tajamar de mi chacra que la planta de UPM”, dijo Mujica en la cena, según escribió en su cuenta de la red social Twitter el dirigente socialista, Enrique Rivero, exsecretario de Daisy Tourné cuando fue ministra de Interior. La frase de Mujica fue en medio de una conversación con el director de La República, Gustavo Yocca.

Rivero fue parte de la reunión, de la que también participaron varias figuras de gobierno, como ministros, directores de empresas públicas y sindicalistas. “Me acorralaron políticamente con lo de La Haya”, aseguró Mujica, según transmitió Rivero, quien notó “muy enojado” al presidente.

Esta es una nueva crisis con Argentina, a la que desde el inicio de su mandato Mujica intentó evitar. Lidió más de una vez con los desplantes del gobierno kirchnerista. Soportó varios tragos amargos, y resistió el cuestionamiento de la oposición política en Uruguay.

Las reacciones. Dos horas después que el presidente José Mujica confirmó la autorización a la compañía para aumentar su producción anual en 100 mil toneladas anuales, el canciller argentino Héctor Timerman avisó que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner llevará el caso al tribunal que ya falló sobre la puesta en marcha de la fábrica. En el piso 11 de Torre Ejecutiva el mensaje de Timerman fue seguido por los principales jerarcas del gobierno. La reacción del otro lado del río fue evaluada en el gobierno uruguayo con cautela. Según pudo saber El Observador, en Presidencia esperaban algo “más grave” desde Casa Rosada.

La reunión del martes en la cancillería argentina fue instrumental, según explicaron fuentes oficiales a El Observador. Ningún acuerdo podría haber salido de allí, ya que el desencuentro final ya había ocurrido entre los presidentes. Sirvió, de todos modos, para que ante La Haya se indique que ambos países intentaron negociar antes de acudir a su opinión.

“Tenemos que señalar que desde el punto de vista jurídico los procedimientos que se han aplicado para tomar estas decisiones son correctos, no merecen objeciones, son defendibles y atendibles. Hemos cumplido con las etapas que correspondían”, aseguró Mujica al argumentar el permiso a UPM. Uruguay considera haber cumplido con los plazos de consulta con Argentina, tal como lo establece el tratado del río Uruguay.

El presidente se mostró “dolorido” por haber tomado la decisión de aumentar a 1,2 millones de toneladas anuales el permiso de producción anual de la pastera, algo que será provisorio y atado al cumplimiento de nuevas exigencias ambientales, como bajar de 30 grados la temperatura del agua y el nivel de fósforo que devuelve la planta con sus efluentes al río Uruguay.

Mujica estuvo acompañado ayer en su conferencia con medios locales por sus más cercanos colaboradores: el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero, y el prosecretario Diego Cánepa. Eligió hacerlo sentado en su escritorio. En tono pausado, transmitió sus ideas que estaban escritas de puño y letra en tres hojas, que usó como ayuda memoria. Las frases clave de su discurso fueron leídas. En el breve texto se podía ver que el presidente tachó palabras y términos, y subrayó otros.

El lunes de noche, la reunión entre Mujica y Cristina Fernández en Puerto Madero fue de “alta tensión”, según transmitieron fuentes oficiales a El Observador. El presidente uruguayo le dijo que no la podía “bancar” en un desplante más. Anoche, Subrayado informó que ese encuentro tuvo un fuerte intercambio de palabras entre los mandatarios en los 15 minutos que duró la reunión. “La función de gobernar, a veces, nos obliga a tomar decisiones dolorosas. Nos hemos quedado sin espacio para negociar (con Argentina”, dijo ayer Mujica. En sus argumentos, incluyó el trabajo que genera la pastera y la señal que da Uruguay a futuras inversiones con habilitar a UPM. “A mi me duele mucho, seguramente que puede crear tensiones, malentendidos, pero nadie va a separar de mi corazón el cariño y el afecto que le tengo al pueblo argentino”, terminó el presidente.