No hay avisos en el diario ni llamados abiertos, y mucho menos publicidad en los medios. Sin embargo, el programa brasileño Mais Médicos ya logró seleccionar a 16 profesionales uruguayos en los próximos días estarán trabajando a tiempo completo en el interior de Brasil, según datos publicados en el sitio web del ministerio de salud de ese país. Además, en un segundo llamado que cerró la semana pasada, hubo alrededor de 20 médicos uruguayos que soliictaron la constancia de sus títulos para presentarse y emigrar.

La propuesta de Dilma Rousseff es, en algunos puntos, muy tentadora: ofrece un contrato de tres años prorrogable por tres más, con un salario de US$ 4.000, por trabajar en el primer nivel de atención en salud (es decir, no se requiere especialización).

Fuentes del gobierno confiaron a El Observador que el presidente José Mujica, preocupado por el impacto que podía tener la oferta en los médicos uruguayos, pidió a la mandataria brasileña que no realizara una campaña de reclutamiento aquí. Tampoco Uruguay firmó un memorando de entendimiento que enmarcara el intercambio de médicos y estudiantes de medicina entre ambos países, como sí lo hizo, por ejemplo, Argentina.

El subdirector de Asuntos Limítrofes de Cancillería, Javier Vidal, dijo a El Observador que en un principio Uruguay ocupaba el primer lugar en la lista de países de los que Brasil planeaba reclutar profesionales para solucionar su déficit sanitario. Los brasileños creían que los uruguayos eran una excelente opción por el reconocido nivel formativo, y porque la proporción de médicos aquí es de las mejores de la región (3,7 cada 1.000 habitantes, mientras en Brasil es de 1,8).

En conversaciones diplomáticas Uruguay le explicó a Brasil que la pese a ese guarismo, “la situación no es tan maravillosa” debido a la mala distribución –el 70% de los médicos trabaja en Montevideo–, al aumento de demanda que ha implicado la reforma de la salud, y a la tendencia a una mayor longevidad que requiere más cuidados de salud, señaló Vidal.

El presidente logró evitar así lo que sucedió por ejemplo en Cuba, de donde ya partieron 4.000 profesionales. Brasil les ofreció incluso el traslado. Otro país en el que puso el foco fue Portugal debido a las facilidades linguísticas.

Críticas a Brasil. Vidal explicó que Uruguay no quería “quedar excluido” del programa ni “prohibir” la emigración de médicos uruguayos, ya que eso habría significado un retroceso en la consolidación de los derechos migratorios. La intención fue entonces ubicarse en un punto intermedio entre cerrar la frontera y permitir la exportación ilimitada de profesionales. Además, Uruguay pidió explícitamente que no se idealizara la propuesta, ya que a pesar de los altos sueldos, implica trabajar en lugares inhóspitos, alejados y desprovistos de infraestructura.

En el gobierno creen que la filosofía de Mais Médicos es inadecuada porque solo persigue el beneficio unilateral, en vez de buscar acuerdos de complementación del tipo “ganar-ganar”. Esto fue planteado el jueves pasado en una conferencia organizada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) sobre la libre circulación de profesionales, de la que participó Vidal, entre otros funcionarios del MSP y del Ministerio de Educación. Todos coincidieron en criticar la postura brasileña.

En la misma línea, el subsecretario de Economía, Luis Porto, relató en un desayuno organizado por la revista Somos Uruguay, que Uruguay está próximo a firmar un acuerdo de intercambio de profesionales con Brasil, pero que interpondrá como salvaguarda que no podrá haber “asimetrías” que lleven a un país a perder más emigrantes que el otro en función de su tamaño.

En el memorando de entendimiento que firmaron Brasil y Argentina se acordó “promover la colaboración para el planeamiento, desarrollo y ejecución de actividades para la formación de recursos humanos en salud, en los niveles de grado y posgrado, con vistas al fortalecimiento de los sistemas de salud, especialmente en aquellas especialidades pilares de la Atención Primaria de Salud”, así como el “intercambio de estudiantes y profesionales de la salud en los campos científico y técnico”.

Si bien no le consta que Uruguay haya rechazado firmar algo semejante, Vidal explicó que Uruguay prefiere “probar que las cosas funcionen antes de firmarlas”. En ese sentido, contó que la Udelar tiene convenios con casi todas las universidades de Río Grande do Sul, pero que en la práctica las condiciones son desparejas. Mientras los brasileños vienen a estudiar gratis, los uruguayos pagan una visa que, sobre todo a los jóvenes de la frontera, les resulta muy costosa.