Bogotá. La negociación de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), para poner fin a la participación del grupo rebelde en casi seis décadas de conflicto armado interno, iniciaría la próxima semana en Venezuela, anunció el jueves una fuente gubernamental.

El reinicio de los diálogos con el ELN será el primer hecho concreto para buscar una "paz total" por parte del presidente Gustavo Petro, un exguerrillero que asumió en agosto como el primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia, con la promesa de silenciar los fusiles y detener la confrontación de casi seis décadas que ha dejado unos 450.000 muertos.

"Sí, así es", respondió el presidente a periodistas tras una ceremonia militar cuando le preguntaron si estaba listo el equipo negociador de su Gobierno que dirigirá Otty Patiño, un antiguo militante de la guerrilla del M-19 a la que perteneció Petro.

Medios de prensa local reportaron que la negociación comenzará el próximo lunes, mientras una fuente del Gobierno dijo a Reuters que arrancaría la próxima semana.

Horas después, la Fiscalía General de la Nación anunció que suspendió todas las órdenes de captura, incluidas las que tienen fines de extradición, a 17 integrantes del grupo rebelde que participarán en la negociación en Caracas, Venezuela.

"Lo dispuesto por el Fiscal General de la Nación (...) será comunicado a las autoridades de policía judicial del orden nacional e internacional, incluyendo la INTERPOL, a efectos de que se dé inmediato y estricto cumplimiento", dijo un comunicado oficial.

Entre los beneficiados con la medida figuran Pablo Beltrán y Aureliano Carbonell, quienes serán parte del equipo de negociación del ELN.

Los combates entre el ELN, los disidentes de las FARC que rechazan el acuerdo de paz de 2016, las bandas criminales y las Fuerzas Militares continúan en varias regiones selváticas y montañosas de Colombia estratégicas para el narcotráfico y la minería ilegal.

REANUDACIÓN DE DIÁLOGOS

Petro aseguró tras su posesión que estaba dispuesto a restablecer la negociación con el ELN desde el punto en que la dejó la administración del expresidente Juan Manuel Santos.

El ELN inició una negociación de paz en Ecuador en el Gobierno del expresidente Santos que posteriormente se trasladó a Cuba, pero su sucesor Iván Duque no la continuó debido a que el grupo rebelde no aceptó exigencias como la suspensión de hostilidades, a lo que se sumó un ataque con un carro bomba a una academia policial en Bogotá que dejó 22 cadetes muertos.

Petro, un antiguo militante de la desmovilizada guerrilla del M-19, también dijo que implementará el acuerdo de paz firmado en 2016 con las FARC y planteó una negociación jurídica con las bandas criminales implicadas en el narcotráfico, intercambiando la dejación de armas por información sobre el narcotráfico y penas reducidas.

Los delegados del ELN permanecen en Venezuela después de que viajaron desde Cuba tras el triunfo de Petro en la elección presidencial.

El grupo rebelde anunció su disposición de avanzar en un proceso de paz con el nuevo Gobierno al que pidió implementar reformas económicas y sociales para enfrentar la exclusión y la desigualdad.

Las negociaciones de paz de anteriores gobiernos con el ELN, que tiene unos 2.400 combatientes y es acusado de financiarse del secuestro, la extorsión, el narcotráfico y la minería ilegal, no avanzaron debido a sus posiciones radicales, una cadena de mando difusa y disensos entre sus filas.

Gran parte de los dirigentes del ELN son viejos y no está claro el grado de influencia que ejercen sobre las unidades que operan en las selvas y montañas de Colombia.

El ELN, al que pertenecieron sacerdotes católicos radicales, es considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.

El acuerdo de paz con las FARC que se negoció durante casi cuatro años en Cuba y se firmó en 2016 puso fin a la participación de ese grupo en el conflicto.

Sin embargo, los combates entre el ELN, los disidentes de las FARC que rechazan el acuerdo, las bandas criminales y las Fuerzas Militares continúan en varias regiones selváticas y montañosas de Colombia estratégicas para el narcotráfico y la minería ilegal.