Washington. El presidente Barack Obama, bajo presión para que cumpla su promesa de campaña de revisar la política de inmigración estadounidense, apoyó un "prometedor marco de trabajo bipartidista" ofrecido por dos importantes senadores.

Obama dijo que la propuesta del demócrata Charles Schumer y la republicana Lindsey Graham, que incluye una nueva tarjeta de identificación para ciudadanos estadounidenses e inmigrantes legales que buscan trabajo, "puede y debería ser la base para avanzar".

En un artículo cargado en internet por The Washington Post, Schumer y Graham escribieron que "nuestro sistema de inmigración funciona mal" y esbozaron un plan de cuatro puntos para arreglarlo.

Además de las identificaciones de alta tecnología, pidieron: impulsar la seguridad fronteriza, crear un nuevo proceso para admitir a trabajadores temporales, e implementar un "camino estricto pero justo para legalizar a quienes ya están aquí".

Mientras que Obama se dedicó a luchar el año pasado para revisar el sistema de salud estadounidense, los partidarios de la reforma inmigratoria reclaman que el mandatario no ha logrado avanzar en el tema que les concierne.

En 2007, el Congreso rechazó el plan del presidente republicano George W. Bush para revisar la política inmigratoria, un asunto candente que dividió a los estadounidenses antes de las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2008.

Obama prometió durante su campaña de 2008 a la Casa Blanca abordar rápidamente el tema inmigratorio, pero los críticos reclaman que no ha conseguido hacerlo.

Obama se reunió la semana pasada con Schumer y Graham, y la Casa Blanca dijo que un acuerdo amplio que involucraría hasta 12 millones de inmigrantes ilegales tiene pocas posibilidades de ser aprobada por el Congreso sin el apoyo de ambos partidos.

Una medida de ese tipo tendría dificultades para avanzar antes de las elecciones parlamentarias de noviembre.