Washington. El presidente Barack Obama instó el sábado a los demócratas y republicanos a buscar un terreno común durante una reunión en la Casa Blanca la semana próxima, donde espera renovar sus esfuerzos para aprobar la reforma al sistema de salud de Estados Unidos.

Obama también usó su discurso semanal por radio e internet para hablar sobre las compañías aseguradoras de salud, señalando que el "estatus quo es bueno para la industria pero malo para Estados Unidos".

Reformar el sistema de salud de 2,5 billones de dólares es una parte clave de la política doméstica de Obama, pero sus aliados demócratas han estado luchando sin éxito para aprobarla en el Congreso, ante la firme oposición republicana y un público escéptico.

"Aunque las cosas estén muy mal hoy, sólo empeorarán si no actuamos. Veremos primas altísimas y costos que están fuera de los bolsillos afectando cada vez a los presupuestos de las familias", aseveró el mandatario.

Desde el comienzo del año, Obama ha buscado retomar el control del debate público sobre la salud, intentando revivir el entusiasmo por la reforma entre algunos demócratas y dándole un nuevo impulso al proceso.

Los demócratas afrontarán elecciones legislativas en diciembre, cuando se espera que los republicanos desafíen sus mayorías en el Congreso. La aprobación de la ley de reforma de salud podría mejorar los pronósticos demócratas para los comicios.

Obama afirmó que invitó a miembros de los partidos Demócrata y Republicano a una cumbre sobre la reforma de salud el jueves, a fin de compartir ideas para reducir los enormes costos del sistema, que según ha señalado repetidamente amenazan a la economía estadounidense.

"Espero que vengan en el espíritu de la buena fé. No quiero que esta reunión se convierta en un teatro político, con cada bando recitando argumentos e intentando anotar puntos políticos", comentó.

"En lugar de eso, les pido a los miembros de ambas partes que busquen un terreno común en un esfuerzo por resolver un problema que ha estado con nosotros por generaciones", agregó.

Los republicanos dijeron que asistirán al encuentro, pero les preocupa que la Casa Blanca intente ponerles una trampa política, preparándose para culparlos si la iniciativa fracasa.

"Hace casi un año el presidente organizó una cumbre sobre el tema que inició un debate nacional que nos llevó a lo que tenemos ahora: un acuerdo partidista sin apoyo del pueblo estadounidense y poca confianza en la capacidad del Gobierno para escuchar. No cometamos dos veces el mismo error", dijo el líder republicano del Senado, Mitch McConnell.