Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió el sábado no abandonar su impulso a las reformas de regulación financiera y de salud mientras buscaba subir la moral de sus colegas demócratas tras la pérdida de un puesto crucial en el Senado.

Con su agenda legislativa en el limbo, Obama llegó a la reunión de la Comisión Nacional Demócrata acusando a los republicanos de preocuparse más de "anotar puntos políticos" en un año de elecciones parlamentarias que de resolver los importantes problemas del país.

El clima político en Washington se ha fracturado más mientras los legisladores se ajustan a una nueva realidad ahora que los republicanos ganaron el puesto de la senaduría de Massachusetts el mes pasado, y con él la capacidad de bloquear los proyectos de ley con obstáculos de procedimiento.

Enfrentando a uno de sus mayores desafíos, Obama dijo que "Estados Unidos no puede permitirse esperar" una reforma de regulación financiera para tapar las lagunas ampliamente vistas como la raíz de la crisis de los mercados del 2008, que llevaron a la economía a una profunda recesión.

Habló un día después de que el presidente de la Comisión de Bancos del Senado, Christopher Dodd, declarara un conflicto con el senador Richard Shelby, su par republicano en las negociaciones para lograr un compromiso sobre endurecer las reglas financieras.

La situación deja a los demócratas con la opción de intentar seguir solos.

"Si aprendimos algo de la devastadora recesión, sabemos que una sabia regulación puede mejorar el mercado y hacer a nuestra economía mejor. No podemos regresar al descuido de las labores que ayudó a generar esta recesión", dijo Obama a una reunión de la Comisión Nacional Demócrata.

Aventurándose fuera de la Casa Blanca en una tormenta de nieve para dirigirse a los líderes demócratas en un hotel cercano, Obama también renovó su crítica populista a los grandes bancos y a Wall Street, una fuente de ira popular en medio del resurgimiento de grandes bonos ejecutivos.

El mandatario dijo que los contribuyentes tenían derecho a sentir "rabia" por haber tenido que salvar al sector financiero para evitar su colapso.

Obama reconoció que una reforma de salud, que alguna vez pareció estar a punto de ser aprobada, ahora será sujeto de un "largo y difícil debate", pero prometió: "No me voy a alejar de la reforma de seguros de salud".