Washington. El presidente estadounidense, Barack Obama, intentó rejuvenecer este lunes su estancada reforma de salud con un plan revisado, diseñado para hacer la cobertura más accesible e impulsar la autoridad federal para regular las alzas de primas de los seguros.

La propuesta fue presentada tres días antes de una cumbre bipartidista en la Casa Blanca, mientras Obama intenta reunir apoyo en el Congreso y el público estadounidense para una profunda reforma que endurecería las regulaciones a las aseguradoras y expandiría la cobertura a decenas de millones de estadounidenses.

Los republicanos han demandado que Obama descarte los proyectos de ley de salud aprobados el año pasado por el Senado y la Cámara de Representantes, controlados por los demócratas.

Sin embargo, funcionarios de la Casa Blanca rechazaron la idea y dijeron esperar que el nuevo plan resuelva las diferencias entre ambas versiones.

"Dimos nuestro mejor esfuerzo para salvar las diferencias (...) Esperamos que esta medida haga al proceso avanzar", dijo Dan Pfeiffer, director de Comunicaciones de la Casa Blanca.

El nuevo plan, que revisa el proyecto de ley aprobado por el Senado el año pasado, costaría US$950.000 millones en 10 años y no expandiría el déficit, señalaron funcionarios de la Casa Blanca.

El proyecto aumenta beneficios impositivos para trabajadores de clase media, a fin de hacer los seguros más asequibles, y fortalece la supervisión federal de las alzas de primas de los seguros.

También elimina un polémico acuerdo del Senado que exime al estado de Nebraska de aumentos del seguro Medicaid, cierra un vacío en la cobertura de prescripción de medicamentos e incorpora un acuerdo de enero que eleva el umbral de ingresos para un impuesto a planes de alto costo.

La propuesta entrega más beneficios tributarios a pequeñas empresas que los proyectos del Senado y la Cámara y otorga a todos los estados financiamiento federal completo para aumentos en Medicaid, el programa de seguros de salud gubernamentales para los pobres, durante cuatro años, dijo la Casa Blanca.

Líderes congresistas se apuraron a encaminar la reforma de salud tras una sorpresiva victoria republicana en una elección senatorial especial en Massachusetts que le costó a los demócratas su crucial voto número 60 en el Senado, lo que paralizó las negociaciones para fundir ambos proyectos de ley.

Pfeiffer dijo que Obama quería una votación clara en el Congreso sobre el proyecto de ley de salud y que los cambios ofrecidos el lunes fueron "diseñados para darnos la flexibilidad para lograrlo".