El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, presentará este lunes al presidente José Mujica un informe titulado “El problema de las drogas en las Américas”, donde se menciona a Uruguay entre los que apostarán a regular el mercado de la marihuana. Ese trabajo, complementado con otro sobre posibles escenarios, establece que hay un creciente número de líderes en el hemisferio que considera que los actuales enfoques para el control de las drogas no están produciendo los resultados esperados. De todos modos, otros países, por distintos motivos, no están dispuestos a impulsar reformas legales y regulatorias, se aclara.

En Uruguay, el proyecto que regula el mercado de la marihuana será votado en Diputados el miércoles 31 de julio.

El legislador frenteamplista Darío Pérez (Maldonado) –contrario en principio a la ley pero que en la negociación consiguió varios cambios– logró dilatar varias veces la votación y ahora se llamó a silencio, dijeron a El Observador allegados al diputado.

La posición de Pérez preocupó tanto al gobierno que hubo un contacto telefónico entre el presidente José Mujica y el legislador para explicarle la conveniencia de disputarle ese mercado a los narcos. Ahora están confiados en que votará el texto aunque todavía no lo ha confirmado.

El trabajo de la OEA afirma que las personas que consumen marihuana se inician mayoritariamente a temprana edad. Incluso sostiene que el consumo de la droga se incrementó entre los escolares de nivel medio en la mayoría de los países del hemisferio.
Según el informe de la OEA, “los países del hemisferio analizan la aplicación de diversas políticas en materia de reducción de daños y despenalización que probaron tener resultados positivos, así como políticas menos severas sobre el cannabis que fueron implementadas en Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos y en algunos países europeos”.

El documento presenta cuatro escenarios posibles para enfrentar al narcotráfico. Uno de ellos es fortalecer las capacidades judiciales y de seguridad pública; otro camino es probar con regulaciones alternativas iniciando con la marihuana –como lo intentará Uruguay–; otro es fortalecer a las comunidades con la intervención de gobiernos locales y empresas; mientras que el último camino es reconocer la derrota donde los países deciden aceptar la producción y tránsito de drogas por su territorio.

Milton Romani, embajador ante la OEA, dijo este viernes a El Observador que el organismo valora el camino que emprendió Uruguay en materia de drogas, atención a la salud, las políticas antilavado de activos y su fortaleza institucional. “Uruguay innova sin querer exportar su modelo.

En política de drogas no puede haber un traje único y cada país debe buscar su estrategia” comentó Romani. El jerarca, citando a Mujica, dijo a la secretaría de comunicación de Presidencia que la decisión es “probar un nuevo camino”. 

“Si no resulta, vamos a intentar otro. Pero el camino de regular mercados es lícito dentro de la integralidad de la política de drogas, que es lo que impulsa la OEA, y es lo que yo creo que Insulza y la OEA ven como prestigioso de Uruguay”, afirmó Romani.

El informe. El trabajo de 2013 de la OEA sobre “el problema de las drogas en las Américas” afirma que ahora hay una actitud más abierta a dialogar sobre las actuales políticas antidrogas y una mayor disposición a experimentar con enfoques no tradicionales.

El cambio de actitud de las autoridades responde a la necesidad de enfrentar los niveles de violencia asociados al narcotráfico.

En Uruguay, las autoridades estiman que la mitad de los homicidios son por ajustes de cuentas asociados a la droga.

El nuevo enfoque mundial emanado de la Comisión Global sobre Políticas de Drogas se centra en reducir los daños a la salud, abarca el problema del consumo como una cuestión de salud pública, propone reducir el consumo con campañas de prevención y alienta modelos de regulación.

Otros líderes regionales entienden que aún no está agotado el actual enfoque de enfrentamiento a los narcos que trazó una estrategia hemisférica hasta el año 2015.

El informe de la OEA menciona que, en muchos países, la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal, no incrementó el consumo.

Sobre la marihuana, el trabajo afirma que su consumo está aumentando en Estados Unidos –principal consumidor del continente– y dos Estados votaron para legalizarla.

Sin embargo, en los demás países de la región la población no está de acuerdo con regular su consumo. 

En Uruguay, una encuesta de Cifra presentada en mayo, determinó que 66% de los uruguayos se opone a legalizar el mercado de la marihuana, 25% está de acuerdo y 9% no opina.

El presidente Mujica propuso que el proyecto sea explicado a la población. “No me voten una ley porque tengan mayoría en el Parlamento. La mayoría se tiene que dar en la calle. La gente tiene que entender que a los tiros, a los garrotazos, metiendo gente en la cárcel, lo único que estamos haciendo es regalarle un mercado al narcotráfico”, dijo el mandatario.

El informe de la OEA estableció que si bien las incautaciones de droga aumentaron, el flujo general sigue “estable y robusto”.

Marihuana. La marihuana es la droga controlada de mayor producción y consumo de las Américas. México, EE.UU., Colombia, Paraguay y Canadá son los principales productores de cannabis de la región. Se estima que el valor del mercado mundial minorista del cannabis es de US$ 141.000 millones.

De ese total, unos US$ 64.000 millones corresponden a EE.UU. y el mercado sudamericano representa US$4.200 millones. El 24% del total de consumidores de marihuana del mundo se encuentra en las Américas.

Incertidumbres. Para el año 2025, según el informe de la OEA sobre el problema de las drogas, seguirán las incertidumbres respecto a si aumentará la violencia vinculada al narcotráfico, si habrá más presión sobre la infraestructura de salud pública, si habrá programas más eficaces para prevención y reducción de daños, y si el lavado de dinero permanecerá en su gran mayoría sin ser detectado ni castigado en buena parte de países del hemisferio. Entre las incertidumbres detectadas y que los especialistas de la OEA no despejan está también la evolución de la opinión pública respecto al consumo de drogas y si apoyará los cambios propuestos por los gobiernos.

La demanda seguirá firme en el año 2025. Uno de los informes de la OEA que recibirá el presidente Mujica y que públicamente será presentado en la cancillería, plantea varios escenarios futuros para las drogas. Una de las “certezas” que maneja la investigación para el año 2025 es que “todavía habrá una demanda relevante de sustancias psicoactivas, incluyendo tanto el alcohol y medicamentos como drogas producidas ilegalmente”. Se afirma que “un porcentaje pequeño de los usuarios de drogas se convertirá en drogodependientes y algunos morirán, y otros desarrollarán enfermedades o infecciones graves como el VIH Sida y la hepatitis C. Igualmente, sostiene la OEA, persistirán las actividades ilegales mientras siga existiendo la posibilidad de hacer dinero con ellas, y por ende seguirán operando grupos delictivos organizados en toda la región, que se beneficiarán de estas actividades ilegales”.