Managua, EFE. El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, propuso este martes a Colombia abrir un diálogo que conduzca a la redacción de un "tratado" bilateral que permita implementar el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que definió los límites entre ambos países en el Caribe.

"Estamos coincidiendo con la palabra tratado. ¿Para qué?, para que se haga cumplir el mandato de la corte", señaló el mandatario nicaragüense en un mensaje dirigido a la nación en cadena de radio y televisión.

Ortega hizo la oferta un día después de que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, señalara de "inaplicable" el fallo de la CIJ que otorgó a Nicaragua una porción del mar Caribe, que estaba bajo dominio colombiano desde 1928, hasta que no se celebre un "tratado" que respete los derechos de su país.

"Estamos de acuerdo en que se pueda abrir un diálogo entre el gobierno de Nicaragua y el gobierno de Colombia y que de esas negociaciones se formen las comisiones correspondientes y resulte un tratado que nos permita hacer la transición de forma ordenada de las limitaciones", respondió Ortega.

El "tratado" planteado por el presidente nicaragüense a Colombia debe incluir convenios para la pesca, el medio ambiente, la lucha contra el narcotráfico "y todo lo que corresponda en esa zona, que ya ha sido resuelto por la corte", explicó.

Santos presentó el lunes una "estrategia integral" para defender la soberanía y derechos de su país de los "ánimos expansionistas de Nicaragua", en respuesta al fallo del pasado 19 de noviembre de la CIJ, que el mandatario consideró "inaplicable" hasta que no se celebre un tratado que respete los derechos de los colombianos.

Ortega dijo este martes que el propósito real de Nicaragua era el archipiélago de San Andrés y todo su entorno marítimo y que, pese a no lograrlo, su país acató el fallo de la CIJ.

El mandatario también salió al paso a las acusaciones de "expansionismo" de Colombia y Costa Rica, otro país con el que tiene litigios en la CIJ, con el argumento de que esa política solo se puede llevar adelante "por las armas" y su Gobierno acudió "al derecho internacional".

Santos reveló ayer que presentará a finales de este mes al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, una carta con las firmas de Colombia, Costa Rica, Panamá y Jamaica contra Nicaragua.

El canciller de Costa Rica, Enrique Castillo, confirmó este martes que se hará una carta conjunta para alertar sobre la "actitud hostil y expansionista" de Nicaragua, aunque desvinculó el asunto de la posición colombiana frente a un fallo de la CIJ.

Asimismo, una fuente oficial dijo que Panamá suscribirá "en defensa de sus propios intereses" la carta conjunta, porque la "aspiración de Nicaragua" afecta su "mar territorial y desconoce los acuerdos de límites marítimos de Panamá, Costa Rica y Colombia".

El jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés, afirmó este martes que "ni una sola gota de agua" de la porción marítima que la CIJ "le ha restituido" a su país debe ser negociada con Colombia.

Sostuvo que la Fuerza Naval nicaragüense ejerce soberanía en las aguas reconocidas por la CIJ desde noviembre pasado y han evitado caer en provocación.

Para el jurista nicaragüense y exagente de Nicaragua en La Haya Mauricio Herdocia, con la estrategia presentada el lunes, Colombia pretende "levantar una monumental muralla de contención frente a las costas de Nicaragua" en el meridiano 82, desconociendo las al menos 200 millas náuticas reconocidas por la CIJ.

La posición anunciada por Santos "viola el derecho internacional, porque lo que pretende es alegar como excusa para incumplir el fallo la necesidad de un tratado", añadió el catedrático.

"El fallo es de cumplimiento automático, directo e inmediato. No se requiere de un tratado para su ejecución", anotó.

El excanciller nicaragüense Francisco Aguirre añadió por su lado que Santos actúa "fuera de la ley" y "quema" la imagen de su país a nivel internacional, al no querer reconocer el fallo de la CIJ.

En noviembre pasado, la CIJ definió los límites en el Caribe entre ambos países y dejó en manos de Colombia siete cayos del archipiélago de San Andrés, cuyas islas mayores ya se habían concedido a esta nación en 2007.

También otorgó a Nicaragua una franja marina en esa zona que Colombia calcula en unos 75.000 kilómetros cuadrados y el país centroamericano en más de 90.000 kilómetros cuadrados.