San José.  El mandatario conciliador de Costa Rica, Oscar Arias, dejará la política una vez que el ganador de las elecciones de este domingo asuma la presidencia, poniendo fin a una carrera de 40 años que lo hizo uno de los estadistas más respetables de Latinoamérica.

Condecorado con el premio Nobel de la Paz en 1987 por su ayuda para acabar con los conflictos armados en Centroamérica y reelecto presidente en 2006, Arias dice que ahora se tomará las cosas con calma y se dará tiempo para leer mucho.

"Ya no más", dijo Arias a Reuters esta semana. "Estoy cansado", agregó.

Una aliada del político conservador de 69 años, la ex vicepresidenta Laura Chinchilla, es la favorita para triunfar en los comicios del domingo, aunque rivales ganaron apoyo recientemente de electores que quieren un cambio, lo que provocaría una segunda vuelta.

Algunos en Costa Rica están en contra de que el nuevo presidente dé continuidad a la política del actual Gobierno y otros se oponen al tratado de libre comercio de Centroamérica y Estados Unidos, conocido como Cafta, que Arias impulsó.

Aún así, Arias dejará la presidencia en mayo para marcar el fin de una era que ató a su país en la mediación de conflictos.

"Su legado será su rol en las conversaciones de paz", dijo Michael Lisman, analista del Inter-American Dialogue en Washington. "El es un mediador, un conciliador (...) y por eso será recordado", agregó.

Arias, quien a los 10 años de edad decía que quería ser presidente, medió en las guerras civiles de la región durante su primer periodo como presidente de 1986 a 1990, interviniendo en contra de rebeldes apoyados por Estados Unidos que trataban de derrocar al gobierno sandinista de Nicaragua.

Delineó las bases para los acuerdos de paz en Centroamérica.

No obstante, se topó con la pared en la reciente crisis política en Honduras, en su intento por calmar las aguas luego del derrocamiento del presidente Manuel Zelaya a manos de militares que lo sacaron de su país y lo subieron a un avión rumbo a Costa Rica.

"Ahí hicimos lo que pudimos", dijo Arias sobre Honduras, cuya crisis política se disolvió al asumir un nuevo presidente y con la salida de Zelaya del país. "Hay cosas en la vida que no se pueden (hacer)", agregó.

Arias regresó al poder después de ganar una reñida e impugnada elección presidencial en 2006. El impulsó el Cafta, que fue impopular entre muchos costarricenses y provocó manifestaciones callejeras.

Arias ha puesto a Costa Rica, cuya economía está conducida por el ecoturismo y la producción y exportaciones de piñas, plátanos y café, en el camino que de que firme acuerdos comerciales con China y Singapur.

"El TLC era muy impopular", dijo Arias sobre el Cafta. "Pero el liderazgo consiste en convertir las cosas no populares a populares", agregó.

Arias dijo que planea para los próximos meses dedicarse a la lectura, dar conferencias y estar con sus amigos y familia, a lo que llamó "mi pasión".