Asunción. El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, dijo que no considera apartarse del Partido Liberal, la mayor fuerza política de la coalición que lo llevó al gobierno, pese a las crecientes críticas de líderes de la izquierda hacia esa agrupación.

El mandatario se refirió a publicaciones de la prensa local que señalaban que sus aliados de izquierda, sector minoritario de la coalición, le habrían solicitado apartarse del Partido Liberal, al que pertenece el vicepresidente Federico Franco.

Lugo, un ex obispo católico que asumió el cargo en agosto de 2008 por un período de cinco años, lidera una alianza que desde su formación ha soportado frecuentes roces entre el centenario Partido Liberal y los partidos y movimientos de izquierda que buscan mayor protagonismo.

En breves declaraciones a periodistas, quienes le consultaron sobre el supuesto pedido durante una caminata por los jardines de la residencia presidencial, Lugo afirmó que no habló con líderes de la izquierda al respecto.

"Quiero decirle una cosa a la a la ciudadanía sobre el tema de la Alianza, la izquierda, el PLRA (Partido Liberal), de cambio de la Constitución, el Presidente de la República nunca ha hablado de esto", dijo Lugo, quien se recupera de una cirugía de próstata a la que fue sometido el viernes.

"Que esto esté en la mente de otra gente, bueno, que ellos se hagan responsables de lo que dicen. El Presidente de la República está interesado en terminar el 2013 y terminar bien, y dejar a la ciudadanía una herencia democrática", agregó.

El Partido Liberal es la principal fuerza del gobierno en el congreso, pero algunos de sus líderes, entre ellos el vicepresidente, se han mostrado críticos a Lugo y sus asesores provenientes de la izquierda en varias ocasiones.

Un distanciamiento de los liberales podría favorecer a sectores de la oposición que amenazan con impulsar un juicio político contra el mandatario, porque consideran que ha incurrido en mal desempeño en sus funciones, pero no cuentan con los votos necesarios Congreso.

Además, Lugo aclaró que tampoco conversó con sus aliados sobre una posible reforma de la Constitución, señalada por referentes de la izquierda como necesaria para impulsar cambios prometidos como la reforma agraria y la renovación del Poder Judicial, pero rechazada por sectores de la oposición.