Asunción, EFE. La policía paraguaya envió refuerzos a la zona de un ataque atribuido al EPP, que dejó cinco muertos este fin de semana, acción que el ministro del Interior, Francisco de Vargas, consideró una "demostración de fuerza" del grupo armado ante el nuevo presidente del país, Horacio Cartes.

El ataque del sábado contra los guardias privados de una estancia de Tacuatí (departamento central de San Pedro) es "una demostración de fuerza ante la voluntad firme del gobierno de no dejarse afectar por las organizaciones criminales", aseveró De Vargas en declaraciones a Efe.

De Vargas atribuyó el ataque al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que "busca debilitar el Estado de Derecho y el proceso democrático consolidado que vive hoy en día Paraguay", según dijo.

El ministro señaló que la nueva estrategia de lucha contra el EPP pasa por "el sigilo y la prudencia" sobre las operaciones que se emprendan contra este grupo armado, que actúa sobre todo en las zonas boscosas de los departamentos de Concepción (nordeste) y el vecino de San Pedro.

De Vargas también sugirió, en declaraciones a Efe, la posibilidad de una mayor participación del Ejército en el combate contra el EPP.

La policía ha desplegado una "cantidad importante" de efectivos en la zona de Tacuatí, para "tratar de evitar nuevos ataques y proceder a la detención de los atacantes" del fin de semana, dijo hoy a Efe el comisario Antonio Gamarra, director de la Segunda Zona Policial, que incluye los departamentos de Amambay, Concepción y Alto Paraguay.

Por "la forma en que está actuando esta asociación criminal, hay disposiciones de rango constitucional que facultan y fundamentan y legitiman el empleo de las Fuerzas Armadas, habida cuenta de que esta (es una) amenaza a la soberanía nacional", dijo el ministro.

Se trata de un pedido recurrente en Paraguay, donde la Constitución limita la participación del Ejército a dar apoyo logístico y de inteligencia a la Policía en cuestiones de seguridad interna, salvo que se imponga un estado de excepción parcial y temporal como el de abril de 2010, aprobado por el Legislativo para combatir al EPP.

Aunque han sido pocas las detenciones y condenas de miembros del grupo, las autoridades le han atribuido un importante número de secuestros, ataques a policías y a haciendas, y, según datos de la prensa, desde 2005 ha causado la muerte de once agentes policiales y 18 civiles.

Los últimos cinco muertos -cuatro civiles y el quinto un policía fuera de servicio- fueron los guardias privados de la hacienda ganadera de Tacuatí asesinados el sábado.

Además, dos policías resultaron heridos leves en esa y otra supuesta acción posterior del EPP: el primero en una pierna, por disparos contra el contingente que acudió el sábado a la estancia, alertado por el capataz, y otro en el pie en un tiroteo en la noche del domingo contra un vehículo que patrullaba una ruta local.

El anterior asesinato atribuido al EPP se registró el pasado 31 de mayo, también en Tacuatí, y la víctima fue el ganadero Luis Lindstron, quien había estado secuestrado por el grupo entre julio y septiembre de 2008 y fue liberado tras el pago de un rescate.

La policía ha desplegado una "cantidad importante" de efectivos en la zona de Tacuatí, para "tratar de evitar nuevos ataques y proceder a la detención de los atacantes" del fin de semana, dijo hoy a Efe el comisario Antonio Gamarra, director de la Segunda Zona Policial, que incluye los departamentos de Amambay, Concepción y Alto Paraguay.

"Todo el esfuerzo (policial) está concentrado en la zona de Concepción porque es la zona de más presencia del EPP", por lo que se va a reforzar la presencia en San Pedro "sin desatender" las otras áreas de actividad del grupo, expuso Gamarra, desplazado a San Pedro para apoyar la acción policial.

En línea con la advertencia de ayer de Cartes de que los miembros de su Gobierno serán "implacables en restablecer el orden y la presencia del Estado en toda la República", hoy autoridades policiales y judiciales aseguraron que el nuevo Ejecutivo será más contundente contra el EPP.

Cartes asumió el poder el jueves pasado.

El nuevo comandante de la Policía, Francisco Alvarenga, que hoy destituyó al jefe de Orden y Seguridad de la Jefatura policial de San Pedro, aseguró a la radio Primero de Marzo que los miembros del EPP "no van a marcar la pauta" al Gobierno y que éste emprenderá una "lucha más permanente y perseverante" contra ellos.

En un comunicado, el fiscal general, Javier Díaz Verón, anunció "mano dura contra este grupo criminal terrorista" que, destacó, asesina a "humildes" trabajadores para atraer a su "objetivo principal", que es la Policía.

Las nuevas autoridades y un sector de la prensa han puesto el énfasis en que el objetivo del EPP no es realmente la "oligarquía", como proclama, pues no duda en asesinar a "humildes" paraguayos como los guardas privados de Tacuatí.