Bogotá. La coalición del Gobierno del presidente Alvaro Uribe ganó la mayoría de las 268 curules del Senado y la Cámara de Representates en las elecciones del domingo y mantuvo el control del legislativo, en unos comicios que sirvieron de termómetro para los comicios presidenciales.

Los partidos de la U y Conservador, los más importantes de la coalición, obtuvieron la mayoría de las 102 bancas del Senado y las 166 de la Cámara de Representantes, superando al liberalismo y al Polo Democrático Alternativo, las principales fuerzas de oposición, revelaron los escrutinios oficiales.

Solo en el Senado el Partido de la U ganó 27 curules y el conservatismo 24.

Las elecciones para renovar el Congreso se cumplieron sin hechos graves de violencia y con una alta abstención, pese a la incidencia de los resultados para las elecciones presidenciales de mayo y a los llamados del Gobierno para votar masivamente.

Las elecciones, con 29,8 millones de electores habilitados para votar, fueron una prueba para medir la fortaleza de la actual coalición de Gobierno e incidirán en futuras alianzas políticas para los comicios presidenciales.

Después del fallo de la Corte Constitucional que dejó a Uribe inhabilitado para ser candidato y buscar su segunda reelección inmediata al declarar ilegal un referendo, los partidos y movimientos políticos de su coalición buscaban mantener la mayoría de curules en el Congreso.

Con la victoria de las fuerzas uribistas, lideradas por el Partido de la U, el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos quedó en buena posición para buscar alianzas y recibir un sólido respaldo para las presidenciales del 30 de mayo.

"Hoy ganó el Partido de la U, el Partido del presidente Uribe, hoy ganó el pueblo de Colombia, porque más que un triunfo del Partido de la U ha sido un triunfo de Colombia y de su futuro", dijo Santos en medio de aplausos y vivas de sus seguidores.

Santos, quien hizo un nuevo llamado a mantener la unidad, aspira a convertirse en el sucesor del actual mandatario y dar continuidad a sus principales políticas.

Sin embargo, la alta votación del Partido Conservador podría abrir una división en la coalición ante la insistencia de algunos dirigentes de esa colectividad de presentar un candidato propio luego de que no lo hizo en el 2002 y en el 2006, cuando fue decisivo para la elección y reelección de Uribe.

Analistas políticos pronosticaron que el conservadurismo se presentará a los comicios presidenciales y que ninguno de los aspirantes ganará en la primera vuelta, por lo que las alianzas serán decisivas para el triunfo en una segunda ronda entre los dos candidatos más votados.

Lentitud. Los electores se quejaron del complejo proceso para votar con una tarjeta para Senado y otra para la Cámara en las que además del símbolo del partido se debía marcar un número para el candidato a respaldar, pero sin nombres ni fotografías.

El conteo de votos fue lento ante la complejidad de las tarjetas electorales y las actas que debieron diligenciar los jurados en cada una de las mesas.

Políticos tradicionales, presentadores de televisión, modelos, actrices, deportistas y militares retirados, además de ex rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) figuraron entre los 2.476 candidatos.

El ministro de Defensa, Gabriel Silva, reportó normalidad en el país con excepción de algunos fallidos intentos de las FARC para sabotear las votaciones con vehículos cargados con explosivos en zonas apartadas del país.

Más de 400.000 efectivos de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional participaron en el Plan Democracia para garantizar el normal desarrollo de las elecciones.

"Los colombianos votaron en paz por primera vez en 30 años", dijo Silva quien destacó que el dispositivo de seguridad impidió ataques y sabotajes de la guerrilla que históricamente incrementa sus hostilidades en las elecciones para ganar protagonismo y mostrar su poderío militar.

Los comicios eran considerados como una oportunidad para renovar el Congreso, considerado como una las instituciones más corruptas e ineficientes en una de las democracias más sólidas y antiguas de América Latina, después de que 30 legisladores elegidos en pasadas elecciones fueron encarcelados.

Los congresistas, miembros de la coalición que apoya a Uribe, fueron acusados de haber hecho pactos con antiguos escuadrones paramilitares de ultraderecha que financiaron sus campañas con dinero del narcotráfico y promovieron sus candidaturas en las zonas que controlaban, con lo que garantizaron su elección en los anteriores comicios.

Pero algunos de los políticos encarcelados lograron que sus familiares o amigos fueran elegidos y ganaron al menos 16 curules, convirtiénsose en una importante fuerza política.

El nuevo Congreso tendrá el reto de sacar adelante una reforma tributaria estructural para impedir el aumento del déficit fiscal, demandada por las agencias calificadoras de riesgo para devolverle al país el grado de inversión.

También deberá aprobar leyes económicas y sociales que mejoren la calidad de vida de los habitantes de este país con altos niveles de pobreza, desempleo y violencia en medio del conflicto interno de más de cuatro décadas.

En la jornada, los partidos conservador y verde realizaron consultas internas para elegir sus candidatos presidenciales, mientras que por primera vez los colombianos votaron para escoger sus cinco representantes al Parlamento Andino.

La consulta Verde la ganó el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, mientras que en el Partido Conservador el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias vencía a Noemí Sanín.