Lima. El gobierno de Perú anunció el jueves la disposición de aviones militares para la población con el fin de mitigar una huelga indefinida de transportistas, protesta que ha restringido fuertemente el flujo de pasajeros y carga y que ya comenzó a afectar al turismo en el país.

El paro, que comenzó el martes, ha obligado al gobierno del presidente Alan García a declarar en emergencia al sector y a solicitar a las aerolíneas domésticas que incrementen sus frecuencias de vuelos hacia el interior del país.

"Esta madrugada hemos tomado la decisión que todos nuestros aviones de las Fuerzas Armadas se pongan a disposición de vuelos cívicos para poder llevar a las personas a sus lugares de destino", dijo el primer ministro, Javier Velásquez, en una entrevista con la estación Panamericana Televisión.

La huelga de los transportistas es en rechazo a la reciente alza de 5% del precio de los combustibles, decretada por el gobierno argumentando un avance del precio del crudo a nivel internacional, en momentos que el país muestra señales de recuperación tras sufrir los golpes de la crisis mundial.

La protesta es la primera que enfrenta el mandatario García en 2010, un año que comenzará la campaña de diversos candidatos presidenciales para los comicios del 2011.

En los terminales de buses de pasajeros, cientos de personas pugnaban por subir a los pocos vehículos que lograban partir de viaje, con policías en el interior para evitar ser atacados por manifestantes que apoyan el paro.

Muchos, entre ellos niños, habían dormido en las estaciones porque no encontraron buses en la víspera.

La restricción en el tránsito de vehículos aún no afectaba el suministro de alimentos, según el gobierno, que ha ofrecido a los comerciantes el traslado gratis de sus productos para abastecer principalmente a la capital del país, Lima.

El primer ministro Velásquez amenazó con retirar la licencia de funcionamiento a las empresas de transportes que no levanten la medida de protesta, que ha afectado además el flujo de turistas, principalmente en el sur del del país.

En Arequipa, la segunda ciudad más importante del Perú, los huelguistas bloquearon la principal vía y más de 1.000 turistas nacionales y extranjeros no podían viajar, según autoridades.

Según los propietarios de las empresas de transporte que organizan la protesta, alrededor de 100.000 vehículos de carga y buses interprovinciales dejaron de circular.

Los transportistas reclaman la eliminación de un impuesto al consumo de los combustibles -muy importante en los ingresos fiscales del gobierno- para compensar la reciente alza.

El gobierno dijo que ha ofrecido la reducción o devolución de impuestos en algunos combustibles como el diésel, con un costo de US$70 millones para el fisco, pero la propuesta ha sido rechazada por los transportistas.