Santiago, Xinhua. El presidente chileno, Sebastián Piñera, salió al paso este viernes de las críticas del oficialismo y de familiares de militares condenados por violaciones a los derechos humanos a su decisión de cerrar un penal especial y privilegiado donde se encuentran confinados ex represores condenados.

"Algunos dicen que esto -el cierre de una cárcel privilegiada- iría en contra de las Fuerzas Armadas", planteó Piñera en una actividad pública.

Pero aclaró que la acción "no es contra las Fuerzas Armadas. Las personas que están presas en el penal de Cordillera no están presos por ser miembros de nuestras Fuerzas Armadas, están presas por cometer gravísimos delitos contra los derechos humanos de otros chilenos".

El jefe de Estado chileno decidió el jueves cerrar el penal Cordillera, donde conviven al menos 10 ex altos cargos de los servicios de seguridad del régimen de Augusto Pinochet (1973-1990).

La decisión ha sido resistida por familiares de los afectados, agrupaciones de oficiales retirados vinculados al antiguo régimen y los propios partidos oficialistas.

El penal Cordillera ha sido descrito como una cárcel de lujo por medios locales, donde los condenados conviven en cabañas equipadas, con amplia capacidad de movimiento, canchas de tenis, televisión por cable, entre otros privilegios.

En contraste la medida fue ampliamente valorada por la oposición de centroizquierda.

La conmemoración de los 40 años del Golpe Militar de 1973, el pasado 11 de septiembre, reabrió el debate en el país sobre las violaciones a los derechos humanos durante el régimen de Pinochet y las condiciones de encierro de los condenados por estos delitos.

En entrevista, el propio presidente Piñera cuestionó hace una semana los privilegios que gozan el medio centenar de militares y civiles condenados por delitos de lesa humanidad en los penales de Punta Peuco y Cordillera.

Piñera fustigó especialmente que en esta última cárcel, en la precordillera de la capital, unos 40 custodios vigilen a unos 10 condenados y aseguró que encargó un estudio para evaluar un cambio.

En el penal Cordillera cumple condena la cúpula de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), la policía secreta de Pinochet que encabezó el general Manuel Contreras, quien suma condenas por más de 300 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad.

El penal Cordillera ha sido descrito como una cárcel de lujo por medios locales, donde los condenados conviven en cabañas equipadas, con amplia capacidad de movimiento, canchas de tenis, televisión por cable, entre otros privilegios que distan de las condiciones de hacinamiento de la población penal en general.

Los condenados serían trasladados al penal Punta Peuco, en las afueras de Santiago, donde conviven unos 40 internos.

La oposición de centroizquierda que atribuyó en el pasado la construcción de estas cárceles a condicionantes de la transición política, con fuerte presión de las Fuerzas Armadas, solicitó a Piñera el cierre de este penal.