Santiago. Con el objetivo de diseñar un plan de austeridad fiscal ante el terremoto del pasado 27 de febrero, el presidente electo chileno, Sebastián Piñera, ordenó realizar una completa revisión de los presupuestos de las reparticiones estatales.

 Aunque la mayoría de los ministros designados reconocieron que sólo podrán definir con certeza las reasignaciones una vez que asuman, la instrucción es reducir el gasto corriente para generar ahorros que sean utilizados en las áreas más necesitadas.

En ese sentido, la iniciativa implicaría disminuir asesores, controlar las remuneraciones, postergar gastos que no sean urgentes, restringir viajes y ajustar la plantilla de funcionarios en las carteras, entre otras medidas, consigna El Mercurio de Santiago.

Citando a cercanos al mandatario, el matutino chileno señala que incluso no se ha descartado la posibilidad de realizar cambios a la ley de Presupuestos de 2010, aprobada el año pasado por el Congreso chileno.

En 2009, el Congreso chileno aprobó el presupuesto del sector público de 2010, que prevé gastos totales por US$40.700 millones La cifra representa un incremento de 4,3% respecto al gasto público del año pasado y una expansión de 5,8% en el gasto social.

La medida de Piñera pretende aplicarse en todas las reparticiones de gobierno, con énfasis en ministerios directamente involucrados con las áreas más afectadas por la catástrofe, como Obras Públicas, Salud, Vivienda, Educación y Transportes y Telecomunicaciones.

El presupuesto de 2010 está basado en un crecimiento estimado del PIB del 5% interanual en 2010, cifra que, de acuerdo a distintos expertos, podría cumplirse a pesar del terremoto que azotó al país.