Brasilia, EFE. La propuesta de la presidente brasileña, Dilma Rousseff, de convocar un plebiscito para una reforma política dividió este martes a los partidos representados en el congreso y generó dudas entre muchos juristas, que la consideraron "innecesaria".

El plebiscito fue planteado por Rousseff durante una reunión con gobernadores y alcaldes celebrada este lunes, en la que intentó dar respuestas al malestar social que se expresa en las multitudinarias manifestaciones que desde hace dos semanas sacuden al país.

La reforma política figura entre las múltiples demandas que se escuchan en las protestas, pero la propuesta de un plebiscito ha suscitado dudas hasta en la amplia base parlamentaria oficialista y en el Poder Judicial.

El magistrado Marco Aurelio Mello, miembro del Supremo Tribunal, dijo que un plebiscito es "innecesario", pues una reforma política "puede y debe" ser hecha por el congreso con una simple enmienda constitucional.

El ex presidente del Supremo Carlos Velloso coincidió y afirmó que "es un absurdo" convocar un plebiscito para un asunto que está en manos del Congreso.

Según el presidente del colegio de abogados de Brasil, Marcus Vinicius Furtado, un plebiscito supondría "gastar demasiada energía" en algo que puede resolverse con una reforma de las leyes electorales y de los partidos políticos, sin necesidad de alterar la Constitución.

En los movimientos sociales que promueven las manifestaciones, la propuesta de un plebiscito para la reforma política no tuvo mayor impacto, al punto de que varias protestas ocuparon las calles de varias ciudades desde las primeras horas de este martes.

El jefe del grupo oficialista en el Senado, Eduardo Braga, dijo hoy que la propuesta puede "impulsar" el debate sobre la reforma política, pero también recordó que en el Parlamento existen varias iniciativas en ese sentido, que pueden ser aceleradas sin llegar a una consulta popular.

Braga pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centroderecha), que posee el mayor numero de escaños en las dos cámaras y que con otras once formaciones forma la coalición de Gobierno que encabeza el Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff.

Al hacer la propuesta, la presidente argumentó, entre otras cosas, que durante las últimas décadas la reforma política "entró y salió más de una vez de la agenda" del congreso, en el que la base oficialista tiene una amplia mayoría.

El diputado Eduardo Cunha, también del PMDB y jefe del grupo oficialista en la Cámara baja, dijo a periodistas que, a título personal, respaldaría la propuesta, pero pidió que el plebiscito también incluya la necesidad de una reforma tributaria.

En el PT la propuesta recibió un mayoritario respaldo, aunque el diputado Henrique Fontana, relator de una de las tantas propuestas de reforma política que tramita en las Cámaras, consideró que el Congreso está en capacidad de concluir los debates.

"Creo que se puede seguir luchando para que el congreso vote alguna propuesta", sin que sea necesario llegar al plebiscito, dijo Fontana.

En la oposición, minoritaria en la Cámara de Diputados y en el Senado, la propuesta del plebiscito encontró un claro rechazo.

El senador Aecio Neves, posible candidato presidencial opositor para las elecciones de octubre de 2014, dijo que los partidos que no están en el Gobierno "siempre" fueron favorables a una reforma política.

Sin embargo, apuntó que "no se termina de entender cómo este gobierno, que controla el 80% de las Cámaras, todavía no ha impulsado el debate y aprobado una reforma".

El senador, que preside el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), acusó además a Rousseff de evadir las obligaciones del gobierno frente a las protestas y de pretender "transferir sus responsabilidades al congreso".

En los movimientos sociales que promueven las manifestaciones, la propuesta de un plebiscito para la reforma política no tuvo mayor impacto, al punto de que varias protestas ocuparon las calles de varias ciudades desde las primeras horas de este martes.