Controversia despertó la actitud tomada por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, frente a la muerte del disidente cubano, Orlando Zapata.

El fallecimiento del opositor, quien había permanecido 85 días en huelga de hambre, generó una serie de declaraciones de rechazo a nivel mundial, justo cuando el jefe de Estado de Brasil se encontraba de visita en la isla.

El ex canciller, Luiz Felipe Lampreia, en declaraciones al diario brasileño Folha de Sao Paulo, afirmó que "seguramente la diplomacia brasileña debería manifestarse de alguna manera, porque ha utilizado un doble rasero".

Agregó que "cuando se trata de países hacia los que tiene simpatía, como es el caso de Cuba, Brasil no dice nada, aun cuando haya violaciones evidentes de derechos humanos. Cuando el caso ocurre con países hacia los cuales no tiene tanta simpatía, es capaz de ser bastante estridente".

En tanto, el disidente cubano y secretario general del Partido Arco Progresista, Manuel Cuesta, afirmó a O Globo que Lula "debería haber protestado" por la muerte de Zapata.

Enfatizó que “estamos hablando de valores universales, que el gobierno de Lula defiende muy bien. Esa es una buena oportunidad para que se manifieste públicamente en contra del gobierno cubano, sobre todo por la importancia que tiene eso para América Latina".

Según Cuesta, “en momentos que América Latina debate su unidad, debería preocuparse por evitar que situaciones como esa lleguen a extremos", informó El Universal.

En el gobierno brasileño, el asesor de Lula da Silva para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, defendió la decisión de su país de no condenar a Cuba por la muerte de Zapata.

Argumentó que "hay violaciones de los derechos humanos en el mundo entero”.En tanto, el diario "Folha de Sao Paulo" recuerda en su edición de este viernes que Lampreia, fue criticado por su silencio frente a las violaciones de los derechos humanos en el gobierno de Alberto Fujimori.

Durante su visita oficial a Cuba disidentes cubanos aseguraron que pidieron una cita con Lula da Silva, pero no se reunió con ellos.

Al respecto el mandatario brasileño indicó que "yo no recibí carta alguna. La gente debería abandonar la costumbre de escribir cartas, guardarlas para sí y después decir que las enviaron. Si hubiesen pedido conversar conmigo, yo habría conversado con ellos".

Sobre el caso de Zapata señaló que “nosotros debemos lamentar que alguien murió. Y se murió porque decidió realizar una huelga de hambre. Yo estoy en contra de la huelga de hambre y la suspendí a pedido de la Iglesia Católica. Después de mi experiencia... nadie que quiera hacer una protesta debe pedirme que haga una huelga de hambre, porque yo no volveré a hacerlo", dijo recordando la iniciativa que tomó en 1980 cuando fue detenido.