Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó este lunes que con la aprobación de la ley el pasado 15 de agosto que destina 75% de los royalties (regalías) del petróleo a la educación, su gobierno podrá brindar educación "de primer mundo" como base para el desarrollo económico del país.

Durante un acto en Sao Bernardo do Campo, en la gran Sao Paulo, donde anunció inversiones por 2.100 millones de reales (US$875 millones) para obras de movilidad urbana en ese municipio, Rousseff apuntó el objetivo de dar educación del primer mundo para los jóvenes y los adultos brasileños.

"Sólo seremos una nación desarrollada si utilizamos las riquezas finitas que tenemos, por ejemplo los royalties del petróleo y los recursos del Fondo Social (petróleo) en la educación. Un país del tamaño de Brasil sólo se transforma en una nación desarrollada si invierte en educación", señaló.

Indicó que los royalties inyectarán en un primer momento 1.400 millones de reales (US$583 millones) en la educación y unos 13.000 millones de reales (US$5.416 millones) hacia 2018.

El proyecto aprobado la semana pasada en la Cámara de Diputados -que aguarda la sanción presidencial- establece destinar 75% de los royalties petroleros a la educación y 25% a la salud pública.

La propuesta fue planteada por el gobierno brasileño luego de las movilizaciones masivas que se registraron en junio pasado, en demanda de una mejora en la calidad de los servicios públicos y el combate a la corrupción.

La perspectiva es que, en un plazo de 15 años, los recursos obtenidos por esa vía sean suficientes para cumplir la meta del Plan Nacional de Educación (PNE) de destinar 10% del Producto Interno Bruto (PIB) del país al sector educativo.

Los royalties son regalías pagadas al gobierno federal por las empresas que explotan el petróleo, como compensación por daños ambientales y como pago por los derechos del Estado sobre los campos.