En el discurso del acto oficial por los 40 años del Golpe Militar, el presidente Sebastián Piñera asumió que "los que pudimos haber hecho más por los Derechos Humanos también tenemos una cuota de responsabilidad", pero evitó volver sobre la idea de "cómplices pasivos" que tanto escozor levantó en el bloque oficialista.

Conforme al libreto oficial de la actividad, Piñera inauguró primero la remodelación de la Plaza de la Constitución, donde flamean 14 banderas que representan a cada una de las regiones del país, y luego ingresó al patio de los Cañones, donde procedió a su esperada alocución.

Entre los invitados estaban sólo 3 de los 9 candidatos presidenciales (la abanderada de la Alianza, Evelyn Matthei; el del PRI, Ricardo Israel y el ecologista Alfredo Sfeir). Tampoco fueron los ex presidentes Ricardo Lagos Escobar y Eduardo Frei Ruiz Tagle, que optaron por participar en el acto organizado por la Nueva Mayoría en el Museo de la Memoria, al igual que el presidente del Senado, Jorge Pizarro.

En su discurso, el presidente habló de "hechos dolorosos", "traumáticos" y que aún dividen a los chilenos, pero dedicó largos pasajes al gobierno de la Unidad Popular y en sus adherentes para contextualizar el quiebre de la democracia.

Por contraparte, dedicó elogios al proceso de transición a la democracia en Chile y apostó a una mirada de futuro al pedir a las "viejas generaciones no traspasar a las nuevas generaciones" su mirada de "enfrentamientos y odios".

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