México. Al comenzar la revisión de la reforma política, el Partido Revolucionario Institucional mexicano (PRI) sostuvo que no aceptará candidaturas independientes que abran espacio a los poderes fácticos o a la derecha, y censuró los “tufos de autoritarismo” en iniciativas que pretenden debilitar al Congreso, y que dañan la cuota de poder del Legislativo.

Felipe Calderón propuso una reforma política integrada por diez puntos que integra la segunda vuelta en las presidenciales.

También plantea la reelección de legisladores y alcaldes por un máximo de doce años, y reducir de 500 a 400 los diputados, y de 128 a 96 los senadores.

A la cita fueron convocados los dirigentes nacionales de los partidos mexicanos del PRI, PAN Y PRD.

Por su parte, Acción Nacional indicó no condicionar la discusión de la reforma por cálculos políticos, ni que la agenda electoral entorpezca los acuerdos al subrayar el dirigente César Nava y el coordinador senatorial, Gustavo Madero, que además de la iniciativa presidencial están abiertos a discutir otros temas, como la reforma capitalina y la rendición de cuentas en los gobiernos estatales.

Jesús Ortega, representante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), presentó su propuesta y propuso un pacto nacional para lograr cambios en el sistema político, porque ya no sólo se enfrentan resabios del viejo presidencialismo, sino que ahora hay un problema peor que son los cacicazgos en los estados.

“El país transita del penoso autoritarismo del viejo régimen presidencial a un problema peor, con los jefes políticos estatales”, pronunció.

Expresó además, que su partido luchará por fortalecer al poder Legislativo, a diferencia de lo que sugiere la iniciativa del presidente. A su juicio, aclaró que el PRD entrará en la discusión con el único objetivo de generar un equilibrio de poderes con un Legislativo fuerte y un Poder Judicial que preserve los valores de la Constitución.

 Por otra parte, la representante del PRI, Beatriz Paredes Rangel se mostró férreamente contraria a ciertas posibles medidas, tales como establecer la cédula de identidad, modificar la laicidad del Estado- recordando de esta manera que los estados modernos son laicos-, en las legislaturas independientes, en el debilitamiento de las entidades y municipios ni del Congreso.

Hizo énfasis en que tampoco que ni ella ni su partido apoyarán un presidencialismo fuerte. Agregó que es una necesidad de primer orden reformar al poder legislativo para modernizarlo, pero sin debilitarlo, “para construir acuerdos de gobernabilidad estables y propiciar la formación de mayorías sin reducir espacios a las minorías representativas”, añadió.

Por su parte, el panista César Nava afirmó que defenderán el decálogo propuesto por el presidente Felipe Calderón, y pidió no tener miedo de abrirles las puertas a los ciudadanos.

“Estamos convencidos y dispuestos a profundizar en la reforma política desde la acción responsable. No dejemos que la agenda electoral obstaculice, o peor aún, condicione la reforma política y los cambios que el país necesita”, precisó.

En ese mismo sentido, el coordinador panista Gustavo Madero exigió hacer a un lado el cálculo político y electoral para poder concretar acuerdos.

“Al final si no somos capaces de alcanzar acuerdos será sólo porque no hubo voluntad política y antepusieron el cálculo político. No debemos caer en la tentación de condicionar los acuerdos”, planteó, según declaraciones reproducidas por el diario Milenio.