Río de Janeiro, Xinhua. La reforma política que se plantea el Congreso brasileño sólo podrá entrar en funcionamiento en las elecciones presidenciales de 2018 y no en las de 2014 como es el deseo de la presidenta, Dilma Rousseff, según anunció este martes a última hora un grupo de trabajo legislativo.

El nuevo grupo, formado expresamente para plantear la reforma, se reunió por primera vez y tiene un plazo de 90 días para elaborar las propuestas para la reforma.

Al finalizar la sesión, el coordinador del grupo, el diputado oficialista Candido Vaccarezza, dijo a la prensa que se decidió postergar la validez de las normas para facilitar la discusión entre los partidos políticos.

"El aplazamiento de la validad de las propuestas servirá para distender los conflictos políticos motivados por los intereses individuales de los parlamentarios", afirmó Vaccarezza.

El diputado, que es correligionario de Rousseff en el Partido de los Trabajadores (PT), aseguró que algunas propuestas tendrán validez en las elecciones municipales de 2016 y "podrán ser ampliadas o modificadas" de cara a las presidenciales de 2018.

Rousseff insistió hoy en su propuesta de celebrar un plebiscito para consultar a los ciudadanos sobre los puntos claves de la reforma, antes de que ésta pase al Parlamento.

La mandataria argumentó en un discurso que es "urgente" que la sociedad "participe" y "se haga oír" en la reforma política, que fue propuesta por ella como respuesta a las protestas multitudinarias que se produjeron en todo el país con especial fuerza en la segunda mitad de junio y que han perdido intensidad.